Actualidad
Del Servicio Nacional de Contratacion Publica

E n referencia a la opinión del Sr. Luis E. Sarrazin Dávila del 16 de marzo de 2016 y en la que hace referencia a la Subasta Inversa Corporativa de Medicamentos, la Red Pública Integral de Salud (RPIS), ARCSA y SERCOP, nos permitimos responder lo siguiente:
Se generó, en una primera fase, un ahorro de más de 240 millones. Este logro ha sido criticado arguyendo que, “se compró lo más barato y no lo mejor”.
Si aplicamos esta lógica a toda la compra pública resulta que todos los proveedores del Estado producen con mala calidad solo por el hecho de vender a precios convenientes.
El 79 % de empresas ganadoras en la Subasta Inversa Corporativa son nacionales, con el argumento del columnista se presume que si éstas ganaron por ofertar precios bajos es porque producen medicamentos de mala calidad. Ante esta falacia queda decir: “la calidad no tiene por qué ser costosa para el Estado”.
Se dio incentivos a los proveedores lo que les permitió reducir precios; por ejemplo, el Estado otorga seguridad jurídica y de mercado de, al menos, dos años. También, la RPIS consolidó toda la demanda de medicinas y, a mayor volumen, más posibilidades existieron de reducir costos.
Para verificar la calidad, se conformó la red de fármaco vigilancia con laboratorios clínicos nacionales e internacionales que trabajan con las instituciones sanitarias de Estados Unidos (FDA) y de Europa (EMA). La Universidad Central de Ecuador se unió a esta iniciativa con el Centro de Biomedicina para que tomen muestras y verifiquen la calidad.
Es evidente que el juicio del Sr. Sarrazin se incline hacia el sector privado ya que por sus actividades laborales les debe su servilismo. Cuestionar la calidad de los medicamentos por su precio beneficia a ciertos grupos farmacéuticos, basta ver con quién trabaja en un conocido laboratorio clínico, del cual es accionista, por tanto, tiene cercanos intereses económicos que le impiden ser imparcial.