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Y la salud del jaguar que

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teóricos e investigadores extranjeros, con buena formación académica, aunque con débil información estadística y poco conocimiento de los procesos internos, con audacia explican, interpretan, diagnostican y proyectan. Esto es común en el ambiente de las ciencias sociales. Especialmente cuando hay un culto dogmático al juicio, positivo o negativo, del extranjero. Pocas veces se hace un análisis crítico, con rigor y seriedad científica, de esos “juicios precipitados”.

Por esto llama la atención toda la propaganda y el discurso “seudoacadémico” de Jürgen Beerfeltz, quien afirmara que el país, que vivía una bonanza y expansión económica sostenida por un “shock” externo excepcional, de ascensos de precios del petróleo, era el “jaguar latinoamericano”. Incluso trajeron a un “intelectual” (¿?) para que ponga mayor “argumentación y fundamento”.

Los estudiosos de la economía, serios, responsables y prudentes, sabían que los “shocks” externos de precios son excepcionales, eventuales y contingentes. Pueden generar lo contrario. Esto lo entienden quienes conocen qué es “la enfermedad holandesa” del petróleo.

Los que trajinan con seriedad en la economía y su racionalidad (discípulos de Adam Smith, Marx o Keynes), saben que los precios de las materias primas son volátiles. Mucho más el del petróleo, con alto componente geopolítico y geoeconómico. Por eso los economistas y estudiosos de ella, con sensatez y cautela, callaron y sonrieron.

Cabe preguntar: ¿qué pasó con el “milagro económico” y el “jaguar latinoamericano”? Actualmente tiene un agujero negro presupuestario, iliquidez fiscal y una recesión que genera cierre y quiebras de empresas con pérdidas de empleos. De ahí que sea mejor comprender que el buen uso de la ciencia y la racionalidad económicas exigen prudencia, mesura y objetividad. No ser como los políticos y economistas delirantes que no reconocen realidades evidentes que no se pueden ocultar. El jaguar se intoxicó de tanto estatismo, burocracia, centralismo y gasto público irresponsable. Su mal seguirá porque no hay economistas veterinarios para curarlo.

colaboradores@granasa.com.ec

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