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Responsabilidad en el actuar
Luego de la vergüenza nacional generada por inverosímiles situaciones actuadas por agentes políticos que traicionaron la confianza pública en ellos depositada, cabe hacerles notar a los legisladores, ahora asambleístas, que en una época ahora remota eran considerados como padres de la patria y por ello así se los denominaba.
Por supuesto, nadie puede negar que contamos con representantes que brillan en el ejercicio de sus funciones y que a más de talento y dedicación han mostrado también valentía en su labor. De ello tiene plena conciencia la ciudadanía y es de justicia relievarlo, al igual que es obligatorio destacar que quienes mayoritariamente cumplen sus tareas con la calidad que la alta dignidad que ostentan hace obligatoria, son distinguidas damas ecuatorianas.
Conste que al expresar lo que antecede no estoy bajo la influencia de la aún fresca celebración por el Día de la Mujer. Para mí ese día son todos los días. Probablemente en cambio, sí bajo la influencia del trabajo cumplido recientemente por asambleístas de todos los partidos de oposición, que en cuanto a las de otras ubicaciones políticas persiste el sometimiento irreflexivo o, al menos, lo que la llamada disciplina partidista impone.
En todo caso, y para consumo de hombres y mujeres asambleístas de elección nacional o provincial, cabe recordar que según el artículo 127 de la Constitución ecuatoriana:” Las asambleístas y los asambleístas ejercerán una función pública al servicio del país, actuarán con sentido nacional, serán responsables políticamente ante la sociedad de sus acciones u omisiones en el cumplimiento de sus deberes y atribuciones y estarán obligados a rendir cuentas a sus mandantes”.
Creo que el artículo mencionado, pese a aquello, ridículo, que pretende rendir culto al género femenino especificando eso de las asambleístas y los asambleístas, merece ser tomado en cuenta. El alto honor de integrar la que algunos consideran la más importante función del Estado, no otorga patente de corso. Los asambleístas están obligados a ser paradigma de ejemplaridad pública y ahora no lo son.