Actualidad
La replica de 5,2 grados asusto a quince cantones manabitas

El susto y la desesperación se volvieron a apoderar de los manabitas por la réplica de 5,2 grados Richter del terremoto de 16 de abril, que sacudió a quince cantones de la provincia: Jaramijó, Santa Ana, Portoviejo, Manta, Tosagua, Flavio Alfaro, Jama, Junio, San Vicente, Montecristi, Rocafuerte, Chone, Bahía, Puerto López y El Carmen.
Hernán Lucas. Manta
El susto y la desesperación se volvieron a apoderar de los manabitas por la réplica de 5,2 grados Richter del terremoto de 16 de abril, que sacudió a quince cantones de la provincia: Jaramijó, Santa Ana, Portoviejo, Manta, Tosagua, Flavio Alfaro, Jama, Junio, San Vicente, Montecristi, Rocafuerte, Chone, Bahía, Puerto López y El Carmen.
El sacudón más fuerte lo sintieron los habitantes de Jaramijó, que está a 8,6 kilómetros del lugar del hipocentro, ubicado cerca de la playa, apenas a 3 kilómetros de profundidad.
Marcelo Zambrano, quien habita en el barrio Jocay de Manta, contó que todos en su casa descansaban cuando sintieron el remezón. “Parecía que la casa se nos venía encima. Agarré a mis hijos y a mi esposa y en un abrir y cerrar de ojos estuvimos en la calle de nuevo”, contó.
La actitud de sus vecinos y de una parte de los manabitas fue la misma: sacar los colchones y cobijas a la vereda para pernoctar. El miedo les quitó el sueño a los adultos, que estuvieron alerta a cualquier movimiento.
En la calle 18 y avenida Flavio Reyes, un inmueble deshabitado y con daños estructurales por el sismo del 16 de abril, se desplomó, lo que alarmó más a la gente del sector. Una de las paredes tocó un cable de energía eléctrica y provocó un apagón.
“En Manta solo recibimos llamadas de auxilio de personas asustadas y nerviosas que salieron a las calles para salvaguardar sus vidas, y el colapso de paredes de una vivienda afectada en el terremoto del 16 de abril”, dijo Eduardo Almeida, director de Riesgo de Manta.
El funcionario llamó a la calma a la ciudadanía y pidió informarse en las páginas oficiales y no hacer caso a especulaciones.
Keller Reyes, habitante de las calles 18 y Flavio Reyes, relató que el colapso de la vivienda asustó más a los habitantes del sector. A esa hora los bares estaban funcionando y algunos de los trasnochadores salieron corriendo a sus domicilios.
A dos cuadras de allí, en la casa de Yolanda Estrada, los siete miembros de la familia sacaron los colchones y frazadas al portal porque, dijeron, la casa tiene daños y las paredes están cada vez más desprendidas.
“Con el movimiento de anoche la casa sufrió más daños. Ya había quedado sentida con el terremoto del 16 de abril, pero por precaución tuvimos que volver a dormir en los portales”, manifestó Estrada.
En Jaramijó, Portoviejo y Manta se registraron historias similares de personas que buscaron en los portales y en terrenos baldíos cercanos un refugio para pasar la noche. En la mañana retornaron a sus hogares, pero con el miedo de que las réplicas continúen.