Recuperacion del centro de Guayaquil
El desarrollo urbano de Guayaquil tiene una historia que es preciso conocer por todas las transformaciones que ha experimentado su espacio. Como toda urbe del mundo en ella hay centro, suburbio y periferia, que son diferentes de lo que fueron en el ayer. El “centro del pasado” fue la zona del casco comercial. Con el crecimiento y el desarrollo, el norte, sur, este y oeste cambiaron. Así surgieron nuevas ciudadelas y grandes “malls”, con moderna arquitectura y novedosas plazas comerciales, etc. Aparecieron entonces otras formas de relacionarse y de valorar el “centro”. En consecuencia ese centro se “vació” y perdió dinamismo. La ciudadanía fue “descentrándose”. Es decir, los nuevos lugares comerciales ya no fueron los tradicionales, sino los que estaban alrededor de estos. Sin embargo, no hubo una estrategia para que ese “centro tradicional e histórico” no perdiese valor e importancia, a pesar de que en él está no solo el pasado de lo que fue Guayaquil sino una parte sustancial de su memoria. Por eso es valioso que un grupo de ciudadanos haya creado una organización cívica denominada Comité Procentro de Guayaquil. ¿Qué busca este organismo cívico? Sencillamente reorientar la ciudad y ciudadanía a la recuperación de su memoria histórica urbana. Buscan decirle a los guayaquileños que el “centro” sigue ahí y que no tiene por qué ser abandonado, desvalorizado o restarle su importancia. Este no es el caso de dueños de almacenes “que tienen poca clientela”. No es así. Lo esencial es que la ciudad y su ciudadanía reposicionen este importante lugar, espacio dinámico de la urbe, puesto que en él están sus museos, grandes monumentos, bibliotecas y las históricas avenidas en torno a las cuales se fue haciendo y tejiendo el Guayaquil histórico. Es bueno recomendar que se haga lo que Buenos Aires y Lima hacen con sus centros históricos: no los abandonan, los revalorizan, los reposicionan y les otorgan la trascendencia que tienen. Buscan un reposicionamiento de la historia de ese espacio urbano. Ojalá esta organización incorpore más hombres y mujeres para lograr que el centro tradicional e histórico de Guayaquil se reposicione y se le otorgue la importancia que tiene en lo económico, turístico, sociocultural y simbólico. Sin duda esta es una tarea que compete a todos. Realizarla es parte de la afirmación de la guayaquileñidad.