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Realpolitik (I)
El egoísmo político planteado como gen me produce algunas reflexiones relacionadas con la actual crisis venezolana. Si el gen existe, tiene que ver no solo con las sociedades, sino también con los países desde hace ya más de dos mil años. No en vano el cristianismo, pretendiendo contrarrestarlo, enfatizó en promover el amor como esencia de su doctrina: ama al prójimo como a ti mismo. Y también, aquel que dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su prójimo, es un mentiroso.
Presumo que sin esa prédica seríamos aún más grotescamente pragmáticos y cada uno de nosotros estaría en capacidad con un “arsenal en sus manos”, de convertirse en una bestia apocalíptica. Mucho de lo que hemos llamado geopolítica, es “geoeconomía”.
Si miramos despacio la larga cadena de intereses montada alrededor de Venezuela, es precisamente eso: intereses económicos. Recordemos que Venezuela no es solo petróleo: es también el enorme potencial hidroeléctrico de El Hurí, y el hierro, el oro y otros minerales metálicos y no metálicos de todo su amplio sur. En fin, se está muriendo de hambre pero es rico y les interesa, aprovechando esa pobreza, tenerlo bajo control, a muchos países de todo el planeta. Estados Unidos busca, además, no perder el control -este sí geopolítico- de su zona de influencia. La vieja doctrina Monroe explica muchos comportamientos, incluido el de Colombia (“respice polum”): primer socio estadounidense en la región, si hacemos salvedad de Canadá.
Recordemos que Estados Unidos fue el primero en reconocer a Guaidó y de inmediato un buen grupo de países latinoamericanos siguieron la senda. Obviamente, Rusia, China y Cuba se manifestaron agitados: para Cuba es cuestión de vida o muerte no perder el petróleo venezolano. China, interesada en cobrar las inversiones que ha financiado en Venezuela, también debió ejecutar alguna “musaraña”, y ni hablar de Rusia que - no tiene sentido recordar el pasado inmediato- ahora deja saber por boca de Estados Unidos, que Trump y Putin han conversado y que no tienen ningún interés en Venezuela, lo que quede de la Unión Soviética, ni lo que quede ideológicamente de los Estados Unidos.
“Ante la complejidad de la crisis venezolana resulta imposible reflexionar sobre ella en un solo Cañonazo. ¿Cuánto influye en lo que ocurre la próxima elección presidencial en EE. UU.?”.