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Una reaccion ciudadana
Sin dudas, una gran reacción ciudadana está haciendo falta. En efecto, con una Contraloría desbordada, la fiscal recién llegada y los hábiles abogados haciendo de las suyas, parece que ha llegado la hora de la presencia de los ciudadanos en la calle, exigiendo que cese la impunidad, garantizada por una administración de justicia que, salvo las excepciones que confirman la regla, se ha vendido al mejor postor. Es hora de que los abogados honestos, los colegios profesionales no comprados por los corruptos, las facultades de Derecho de todas las universidades donde funcionen, sus profesores y estudiantes, dejen oír su voz protestando por el desastroso estado de la administración de justicia que, si bien es mal antiguo, ahora parece desbordado y exacerba el sentimiento popular.
Bien vale, cabe destacarlo, dar paso a que la comprimida ira popular frente a la magnitud del latrocinio, tenga un mecanismo de desfogue, antes que esperar a que acumulada produzca un estallido violento, tal cual ha ocurrido en países vecinos y también, antes, entre nosotros.
Una bien organizada manifestación popular contra la corrupción robustecería las acciones tomadas por las autoridades de control, dejaría ver respaldo público a su accionar y estimularía el propósito de volver a poner de moda la honradez.
“En la triste situación que ahora enfrentamos cabe reiterar desde la ciudadanía la voluntad de retomar el rumbo, sin permitir que se piense que la impunidad ha ganado la batalla”.