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Una propuesta para pensar
El prefecto del Azuay en entrevista en TV cuestionó el modelo centralista de producción, acumulación y distribución en torno al cual ha girado -y aún lo sigue haciendo- la economía, el PIB y su forma de reparto al país.
Introdujo el factor territorial como un aspecto fundamental para la redistribución de rentas. Él parte del principio de que el Estado-nación llamado Ecuador es una síntesis de regiones, espacios socioeconómicos y territorios subnacionales.
Desde los territorios se crean los recursos del conjunto de la economía. Esto debe regir para todos. Afirma que la economía nacional la hacen los espacios subnacionales y son ellos los que deben recibir ese beneficio. Por eso se requiere una nueva administración que “cambie el modelo de gestión político-administrativo del país... Los gobernantes han administrado el país con el mismo modelo centralista... el recurso del petróleo y con los impuestos... Proponemos un proyecto en el cual se cambie el desarrollo económico a los territorios... En vez de recibir del petróleo todo el tiempo y de los impuestos, que cada provincia viva de lo que produce cada cantón que aporta al PIB... Entonces terminamos en un modelo donde el presidente no es el que da los recursos sino el territorio, y sus autoridades locales son los que dan los recursos. Esto es un cambio. Una vuelta total al modelo económico-productivo del país...”.
“Necesitamos un presidente que mire y acerque el poder a la gente, que se acerque a los territorios, porque cuando más acercamos la economía a la gente, tenemos mayor posibilidad de llevarle plata al bolsillo y pan a la mesa. Los ciudadanos y ciudadanas... son los que tienen que decidir en este país... Ese es el mecanismo que nosotros estamos planteando. Un cambio total y absoluto de la administración del Estado porque creemos que es hora de la gente”.
Se puede discrepar con esa propuesta. Pero recordemos que este cuestionamiento revive un viejo debate respecto al modelo centralista y concentrador de recursos producidos por las sociedades subnacionales, que no se distribuye proporcionalmente al esfuerzo productivo de los territorios.
El caso del Guayas es el más evidente, pues lo que recibe, históricamente, como redistribución presupuestaria anual, está muy por debajo de lo que ella produce y aporta a la economía nacional.