El proyecto ha brindado una oportunidad laboral a seis personas con discapacidad.

Un premio para Kafkafe, la primera cafeteria inclusiva de Guayaquil

Participaron en Huella Social y entre otros 56 proyectos inscritos, pasaron a la ronda final y ganaron. La cafetería recibirá la potencialización económica de su proyecto.

Cuando Andrea Peñaherrera, la directora de Kafakafé, realizó una gira de medios para promocionar el acogedor lugar que, en la 44 y la A brinda una oportunidad laboral a seis personas con discapacidad, no se imaginó que esa también sería la puerta de ingreso al crecimiento del proyecto. Fue una productora, una de las varias a las que había acudido en búsqueda de difusión quien le comentó de la convocatoria Huella Social, un concurso que buscaba colaborar financieramente con los proyectos sustentables y que prioricen la mejora de la calidad de vida de comunidades vulnerables.

Rápidamente averiguo de la convocatoria, pues Kafkafé cumplía con todos los requisitos previos. Su proyecto fue aceptado, seleccionado con otros 56 y pasó a la ronda final en la que solo 10 programas tenían la posibilidad de ganar. Tras la presentación de Peñaherrera y la degustación servida por dos de las personas que laboran en el lugar, Alvaro Siguencia y Héctor Zambrano, los jueces deliberaron y decidieron que la cafetería inclusiva era el proyecto en el que quería invertir.

La emoción se apoderó de los jóvenes y algunas lágrimas asomaron por allí, sin embargo, lo importante era que el sueño con el que comenzó Kafkafé, una iniciativa promovida por Fundación Nurtac y a la que Expreso difundió en su edición del 30 de abril, finalmente vería la luz. Con este apoyo esperan que exista la posibilidad de “hacer réplicas de la cafetería en otras zonas de la ciudad en las que se abran puestos para personas con discapacidad” explica Peñaherrera, quien también es psicóloga.

Además, la fundación ha brindado un curso de barismo, panadería y pastelería así como de servicio al cliente. Son 17 personas con discapacidad que en Agosto se graduarían, por lo que esperan poder incluirlos laboralmente en el proyecto. Álvaro Siguencia es uno de los que ya trabaja en el lugar. Este joven, con 47% de discapacidad psicosocial, es el mesero de Kafkafé y en los fines de semana se convierte en el cantante de la cafetería. Según él, “cuando intervino Andrea (en la presentación del proyecto), habló con tanta certeza que su destreza me hizo emocionar y darme cuenta de los logros que hemos conseguido y cómo nos ha ayudado a sentirnos más aceptados”.

Mientras todos los planes a futuro se realizan, Kafkafé sigue en la misma calle, recibiendo a sus clientes con el cariño que los caracterizó y sobre todo, demostrando que en cualquier aspecto es posible la inclusión.