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La policia tambien vuelve a clases por control antidroga
Las autoridades educativas trabajan en un Plan Integral de Seguridad Escolar para enfrentar los distintos tipos de amenazas como sismos, erupción volcánica, tsunami, inundaciones, entre otros. Los maestros, de acuerdo a la materia que dictan, formarán

El inicio del año lectivo en el régimen Costa reactivó el programa de seguridad en los exteriores de los establecimientos educativos fiscales de la Zona 8 que abarca los cantones Guayaquil, Samborondón y Durán.
Desde el lunes de la semana pasada, durante el ingreso y salida de los estudiantes, grupos de la Policía se sitúan en los alrededores de las escuelas y colegios, especialmente en aquellos donde en años anteriores se registraron problemas de microtráfico de drogas, robos e indisciplina escolar. El objetivo es evitar que hechos similares vuelvan a producirse.
El coronel Orlando Jácome, comandante (e) de la Zona 8 de Policía, explicó que los elementos del orden tienen la misión de estar pendientes de posibles sospechosos, principalmente de microtraficantes. “Necesitamos evitar que estos seres inescrupulosos se acerquen a los niños y jóvenes”, manifestó.
En los horarios de mayor aglomeración de estudiantes también se fortalecerá el personal policial cerca de las paradas de los buses y de la Metrovía, para evitar actos vandálicos y para neutralizar a los antisociales. De esta manera los menores de edad podrán pedir auxilio inmediato a los miembros de la institución.
En los últimos tres años, las denuncias de padres de familia por la presencia de expendedores de droga fuera de los planteles educativos son frecuentes.
Esto ha originado que muchos de ellos se unan también a la vigilancia de los escolares.
María Toledo, madre de un alumno del colegio Vicente Rocafuerte, señala que todos los días acompaña al plantel a su hijo de 15 años que está en primero de bachillerato.
“Lo dejo en la puerta y a la salida también lo voy a ver para evitar que sea víctima de robo de su celular, acoso de estudiantes de otros planteles o que sea abordado por expendedores de droga que rondan el colegio, a pesar de los controles que realiza la policía”, comenta.
José Domínguez, otro padre de familia, dice que sacrifica su horario de almuerzo para ir a retirar a su hija que estudia en el colegio Aguirre Abad. “Hay controles policiales, pero estos no surten efecto porque la droga se sigue vendiendo. Los microtraficantes se esconden cuando ven a los policías, pero una vez que estos se marchan salen a vender su producto”, indica.
Los rectores de los colegios no pueden opinar sobre el tema, sin el permiso de las autoridades educativas.
Un informe de la Unicef, publicado por Diario EXPRESO el 30 de marzo pasado, alerta sobre la facilidad con la que los adolescentes acceden en los colegios a drogas como marihuana, cocaína, éxtasis, H, etc.
Según el informe, uno de cada cuatro adolescentes entre 12 y 17 años se ha embriagado, es decir el 24 %. En ese mismo grupo, el 21 % afirma haber probado cigarrillos; mientras que casi la mitad de los adolescentes, a escala nacional (46 %) considera que en los alrededores e interior de colegios y escuelas hay drogas.
En su oportunidad, el ministro de Educación, Augusto Espinosa, cuestionó esos datos y dijo que el Gobierno trabaja en una evaluación para mostrar cifras oficiales.
Desde el 2 015, esta cartera de Estado ejecuta el Plan de Prevención, Seguridad y Acompañamiento Estudiantil, para combatir el consumo de drogas, alcohol y tabaco en los establecimientos educativos.
En esta tarea participan los ministerios de Salud y del Interior y la Policía.