Actualidad
Los pobladores de las zonas afectadas piden viveres y agua
Los damnificados por el fuerte invierno se resisten a dejar sus casas

El gran problema de las zonas afectadas por las inundaciones en Portoviejo, Sucre, Rocafuerte, Santa Ana y Montecristi ahora es el lodo, y la necesidad de sus habitantes de comida y vituallas que les permita sobrevivir.
Dolores Monserrate Vélez Solórzano (35 años), madre de dos pequeños hijos y residente de la comunidad Tierra Amarilla (Rocafuerte), clama por ayuda. Su vivienda quedó llena de lodo y los pocos alimentos que le quedan son preparados en medio del fango porque no tiene otro lugar donde ir.
“El domingo llegué a probar alimento en la tarde y el martes una señora me trajo comida preparada para mis hijos. Necesitamos agua, vestimenta y algo de comida porque estamos prácticamente en la calle”, dice.
La vivienda de caña guadua de Dolores está cerca de una quebrada y, por tanto, no se salvó de la inundación. Cerca de ella, existen otras familias en similares circunstancias que se organizan para poder enfrentar el temporal.
Un panorama similar se observa en el sitio Mejía, de Portoviejo; Sosote, en Rocafuerte; Charapotó, Las Gilces y otros del cantón Sucre.
Las enfermedades también han aparecido y, por ahora, brigadas médicas del Ministerio de Salud han comenzado a llegar a las zonas afectadas.
“En Tierra Amarilla de Rocafuerte, desde el día lunes hasta el martes hemos atendido a 112 personas con hipertensión, problemas de gastroenteritis y dermatológicos. Las brigadas médicas están visitando las casas que puedan porque a otras no hay acceso”, indicó uno de los médicos.
Magali Vélez Cedeño (38), otra damnificada, asegura que sí ha recibido raciones alimenticias, pero pide a las autoridades que estas se mantengan y que no los abandonen a su suerte. “Necesitamos agua, alimentación para todos los perjudicados y agradecemos a personas caritativas que nos han traído comida”, dijo.
A pesar de las necesidades, las familias se niegan a ir a un refugio oficial. Aseguran que deben quedarse para cuidar lo poco que alcanzaron a salvar de las aguas. Según información de la Secretaría de Gestión, son 7.000 las familias que reciben atención estatal en Manabí.
Damnificados
252 familias, en albergues
Un total de 252 familias (957 personas), en nueve provincias, se encuentran en treinta albergues temporales habilitados para los damnificados por el fuerte invierno. El mayor número (195 familias) está en cuatro cantones de Manabí: Flavio Alfaro, Jipijapa, Rocafuerte y Portoviejo (712 personas).
Los ríos
En riesgo de desbordarse
Siete ríos están crecidos y amenazan con desbordarse. El Puyango, en El Oro; Puca, en Balzar; Daule, en Las Candelarias; Pula, en la Corona de Palestina; Vinces, en los recintos Julia María y Nueva Argelia en Salitre; Salanguillo, en Santa Elena, y Zamora, en Nangaritza.