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Un pequeno gigante llamado Pancho Segura

Cuando conocí a Pancho Segura nos unió la pasión por el tenis. Nos convertimos en inseparables amigos y fue de esta manera que pude conocer un poco de su historia.
Nació un 20 de junio de 1921 y fue el mayor de siete hermanos. Sus padres, Domingo Segura y Francisca Cano, trabajaban en el antiguo local del Guayaquil Tenis Club, ubicado en las calles Eloy Alfaro y Azuay (hoy instalaciones de la Zona Naval).
El Club tenía cuatro canchas con piso de cemento y techo de madera. Pancho comenzó ahí a los siete años a conocer lo que era el tenis, haciendo de pasabolas, ganando así unos cuantos sucres para ayudar a la economía de la casa.
Y cuando todos los socios se iban del Tenis Club, Pancho aprovechaba la ocasión para golpear la bola contra la pared con una raqueta vieja que le habían obsequiado y que él consideraba un tesoro.
Y aparte de la pared, este pequeño jugador se enfrentaba contra otro rival. Había sufrido de anemia y de raquitismo, lo que hizo que sus piernas se encorvaran y que tuviese que utilizar las dos manos para golpear la pelota, sin saber que años después patentaría este estilo, que sigue vigente en el tenis actual.
Este impedimento no lo frenó y a sus 16 años ya no encontraba rival que se interpusiera en su camino. En Quito ganó su primer campeonato nacional, lo que le granjeó un puesto como seleccionado ecuatoriano de tenis en los Juegos Bolivarianos de 1938. Allí quedó campeón y luego se alzó con otro triunfo, esta vez en el campeonato Sudamericano de Montevideo.
Y sin rivales en Latinoamérica, Pancho decidió cruzar el charco. Pese a no ser socio del Tenis Club, Pancho consiguió que lo recibieran en Estados Unidos, a modo de intercambio, y de esta manera inició su carrera profesional.
Jugaba en los parques de la ciudad y el público asistía para verlo y escuchar sus gritos en español, animándose algunas veces y reclamándose otras. Esta particularidad y su juego a dos manos atrajeron a los cazatalentos. Pancho fue incorporado al grupo de tenistas que viajaban por Estados Unidos, dando la vuelta al mundo muchas veces, logrando ser campeón mundial profesional en tres ocasiones (1951, 1953 y 1954).
Luego se retiró, para ser entrenador de Jimmy Connors cuando este tenía solo 16 años. De allí que aprendiera su juego a dos manos.
En 1991 fui invitado por él, con pasajes y estadía, al Abierto de los Estados Unidos, en Nueva York, donde pude conocer y charlar con auténticas estrellas como Jack Kramer, Frank Parker, Pancho Gonzales, Bill Talbert, y a la doctora Rene Richards. Pude ser testigo de una multitud que se paraba a aplaudir cuando el juez anunciaba que Pancho Segura se encontraba en el estadio.
Actualmente vive en su propiedad en California, cerca del Club La Costa, con su esposa Beverly. Hoy aquellas piernas que corrieron kilómetros cual gacela necesitan un par de ruedas como apoyo.
Sin embargo, y pese a las dificultades que inevitablemente presentan los años, siempre contesta a un llamado telefónico con una voz y una risa efusivas.
El tiempo pasa y parece debilitar el cuerpo de Pancho, pero esa alma luchadora sigue intacta, rememorando tal vez cuando era solo un pequeño de piernas chuecas y juego poco ortodoxo, abriéndose camino entre gigantes... para convertirse en leyenda.