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Unos trabajan para que otros disfruten el feriado

Los vio desfilar frente a ella. Llevaban toallas en los hombros, maletas gigantes, billeteras repletas de dinero y ganas de pasear. Ella extendía la palma de la mano por la pequeña ventanilla para cobrar, entregar ticket o dar vuelto. Era feriado, pero

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Los vio desfilar frente a ella. Llevaban toallas en los hombros, maletas gigantes, billeteras repletas de dinero y ganas de pasear. Ella extendía la palma de la mano por la pequeña ventanilla para cobrar, entregar ticket o dar vuelto. Era feriado, pero no para ella.

Si María Mateo no hubiera entrado a trabajar ayer a las cuatro de la mañana, a las diez y media, Doris Valle y su esposo Juan Yaselga no habrían podido comprar un pasaje a Villamil Playas, en la terminal.

María ya había despachado para entonces al menos 30 buses con más de 1.000 pasajeros. Sin descanso. Días como el de ayer, son menos estresantes que carnaval, “¡carnaval, por la cantidad de gente que aspira a viajar, es horrible!”.

Tiene razón. No hubo afluencia masiva de viajeros. Las filas más largas eran las que vendían boletos para Cuenca. La situación en otras ventanillas era crítica. A Baños, por ejemplo, hasta las 11 de ayer, no se había vendido ni el 25 % de los pasajes para el viaje previsto para las 22:00.

Otros lugares de Guayaquil tampoco estuvieron atiborrados. Los empleados del feriado, sin embargo, no cedieron ante la tentación del descanso. Cosme Crispín aguantó el sol de mediodía de pie, en toda la rotonda del malecón Simón Bolívar. Estuvo dotado con el arma que le da de comer, una cámara con la que vende fotos a 2 dólares. Prefiere no descansar. “Si no trabajo, ¿de dónde saco para comer?”. Ayer, y pese a que no había mucha gente, esperaba lograr al menos unas 20 fotografías hasta las 17:00.

En el área del parque infantil de ese lugar, las hermanas Ericka y Karen Mendoza pintaron caritas a los niños que llegaban a pasear con sus padres. Cada trabajo vale 2 dólares. En 12 horas esperaban pintar hasta 120 diseños.

Esto de trabajar en asueto no solo se liga a negocios. Algunos, como Diana Zurita, cuidan vidas en los parques acuáticos de Guayaquil. Otros, los periodistas, recorren la ciudad en busca de notas como esta, que usted lee mientras descansa en feriado.

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