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Una obra teatral genera polemica en las redes
Sin ir más lejos, la reciente puesta en escena de ‘Nuestras mujeres’, en el Teatro Sánchez Aguilar, ha sido criticada por grupos feministas que alegan que en esta se aborda la violencia de género desde la comedia.

Sobre las tablas caben todas las historias; sexo, drogas, amor, corrupción y fe. Pero ¿dónde está el límite entre el arte y la ofensa?
Esta pregunta resurgió en la capital cuando, por reclamos de grupos indígenas, se suspendió ‘Sex on the yacta’, comedia que abordaba el amor a través de internet en manos de dos conocidos personajes; Josefina y Moti, interpretados por Ana María Balarezo y David Reinoso.
Esta fue llamada “una discriminación a las nacionalidades y pueblos indígenas”.
No es la primera vez que una obra teatral ocasiona polémica.
Sin ir más lejos, la reciente puesta en escena de ‘Nuestras mujeres’, en el Teatro Sánchez Aguilar, ha sido criticada por grupos feministas que alegan que en esta se aborda la violencia de género desde la comedia.
Pero, ¿están justificadas las críticas? Ramón Serrano, dramaturgo de la cuestionada pieza, cree que no.
“Hubo una concepción equívoca con respecto a esta pieza. Es una comedia ligera, inteligente. No hay un ataque, sino una comedia construida en base a arquetipos y que explota la riqueza de nuestro país”.
Con él coinciden sus actores, quienes han dicho que la obra trabaja bajo el marco del respeto a la audiencia y se basa en sucesos divertidos y propios del país sin caer en la burla.
Sin embargo, para expertos en artes escénicas, las protestas se hicieron esperar, pues corresponden a un formato incorrecto de comedia que no se ha logrado erradicar del teatro.
“La farsa y la comedia no son la misma cosa. Nuestro teatro está plagado de farsa, de chistes fáciles y del uso de estereotipos. El teatro puede y debe tocar temas que incomodan, que remueven la conciencia, o que son cómicos, pero con originalidad y respeto”, dijo el dramaturgo Bernardo Menéndez.
Para el docente Marcelo Leyton, el arte debe estar basada en la investigación.
“Realizar una obra es mucho más que vestir literatura, es un proceso de estudio. No se puede quedar en la epidermis del gusto por el tema o por la novedad. Una obra debe ir siempre más allá, y ese desafío es el que enriquece nuestro trabajo y nuestra sensibilidad”.
También hay quienes creen que la polémica está de más. Entre ellos está la catedrática Rocío Sánchez.
“Puede ser que no te guste una obra, pero eso no es un motivo para pedir que se censure. Nos hemos vuelto muy sensibles. Todo lo que no nos gusta lo tomamos como un atentado personal. La libertad de expresión, la libertad de crear no es un juego”.
Nombre nuevo, vida nueva
Tras el escándalo, la obra volvió este fin de semana a los escenarios, pero esta vez bajo un nuevo nombre; ‘Chatiando te conocí’. La premisa es simple; las vicisitudes que viven quienes intentan encontrar el amor a través del internet. La primera temporada de esta se exhibe en el Teatro Prometeo, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, hasta finales de febrero. Se ha previsto que una nueva temporada de la comedia se presentará próximamente en el Puerto Principal.