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Notas para el nuevo gobierno
Mientras el país se mantiene entretenido siguiendo los variopintos matices de la disputa por los votos, que parece va a resolverse contándolos uno a uno, de cuando en cuando se dejan ver los problemas que afectarán la gobernabilidad de quien finalmente se posesione como presidente del Ecuador.
Cabe insistir que, precisamente uno de los factores claves de dicha gobernabilidad, a partir de mayo del presente año, estará sustentado en la plena legitimidad del nuevo primer mandatario, factor que le permitirá contar con el mayor respaldo ciudadano posible en ánimo de enfrentar las crisis que nos afligen, con relativo éxito.
Por supuesto, el Ecuador está siendo afectado por factores sobre los que no se tiene posibilidad de control pero, por ello mismo, debe hacerse lo posible por prevenir sus efectos negativos. Al respecto, el fuerte invierno que tiene inundadas amplias zonas del litoral, podría recrudecer según algunos pronósticos durante el mes de agosto.
Si con las lluvias de estos días ya se han perdido cosechas, arrasado cultivos e incomunicado muchos pueblos del área rural, de modo que no pueden trasladar sus productos a las zonas de consumo, unos graves efectos colaterales que hay que cuidar son el incremento de los precios y el deterioro de los alimentos, por ejemplo, que ya se han hecho presentes.
Como dada la crisis económica no es sencillo tomar medidas para incrementar el poder adquisitivo de los sectores asalariados, ellos y los que trabajan por cuenta propia en labores de bajos ingresos, sentirán que desmejora su calidad de vida y reclamarán soluciones, exigiendo los empleos ofrecidos y la duplicación de los subsidios. Dado el deterioro de la economía que hasta estos días debe seguir recurriendo a créditos onerosos mientras se mantiene en ascenso el riesgo país, ello será complicado de atender.
¿Será posible para el nuevo primer mandatario modificar la constitución de la deuda en cuanto a las exigencias de sus acreedores, sobre la base de la confianza que en el mundo financiero despierta su nombramiento?
¿Podrá sin otros recursos económicos que aquellos destinados a paliar el actual déficit presupuestario, satisfacer el aluvión de necesidades insatisfechas que, salvo un gran acuerdo nacional, por hoy impensable, no son fáciles de satisfacer?