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Sobre nombramiento de superintendente de Companias
diario Expreso nos entregó el martes 23 de abril una carta de autoría de la señora Katia Murrieta, candidata a ejercer las funciones de superintendente de Compañías, en la que expresa que fue descalificada para el citado cargo “por no enviar la escritura pública por la cual juraba no encontrarse inmersa en prohibiciones para el desempeño del cargo”, documento que no fue solicitado ni por las leyes, ni por los convocantes al concurso. La señora Murrieta afirma que cumplió luego con la improcedente exigencia y que jamás obtuvo respuesta.
Lo expresado, en un principio fue tergiversado, pues lo que se conocía es que su descalificación se debía a su poca práctica en materia societaria o algo parecido, lo cual es muy arriesgado afirmar por no existir cómo medir esa circunstancia y peor aún, tratándose de una doctora. En definitiva pienso que el plan era descalificarla.
Contra el candidato Anchundia, protegido por el correísmo y protector del correísmo, presenté la correspondiente impugnación, consistente en negarse a cumplir órdenes del Juez Constitucional, justificándose y basado en la gran mentira que ya había cumplido tales órdenes, actitud sí descalificable.
También impugné la solidaridad de Anchundia con la compañía acería Kinlong S.A., institución que perjudica al Estado, lo que ha sido explicado por la prensa nacional.
El comportamiento de Anchundia solo es sostenible bajo debida protección. Estoy pensando que mis impugnaciones no fueron conocidas en el proceso de nombramiento de superintendente de Compañías. Lo narrado es una razón más para justificar la desaparición del Cpccs. Impugno en su ilegitimidad el nombramiento de Anchundia y así lo plantearé al próximo Cpccs.
Rafael Mendoza Avilés