La literatura prohibida sale de la clandestinidad en las librerías de Damasco
En muros a lo largo de aceras o en tiendas, vuelven a aparecer
t칤tulos antes accesibles solo en versi칩n pirateada o internet

Un hombre hojea publicaciones en una librería en Damasco el 26 de enero de 2025.
Novelas que relatan el calvario de los prisioneros pol칤ticos se codean con textos de teolog칤a isl치mica radical: en las librer칤as de Damasco se exhibe libremente la literatura clandestina que antes se intercambiaba a escondidas.
Amr al Laham, un estudiante de 25 a침os, encontr칩 un libro que buscaba desde hace tiempo, Al Maabar (El Pasaje), en el que la guerra de Alepo es narrada desde un paso fronterizo que un칤a los barrios orientales de la ciudad, en poder de los rebeldes armados, con los barrios occidentales, controlados por el gobierno.
Paseando con su hermano por las librer칤as cerca de la Universidad de Damasco, pudo comprar obras antes prohibidas.
"Si hace 60 d칤as hubiera preguntado sobre un libro, habr칤a desaparecido y terminado en prisi칩n", sostuvo el joven.
"Antes ten칤amos miedo de que los servicios de inteligencia nos etiquetaran como suf칤, salafista, izquierdista debido a alguna compra".
游댮 El Estado sirio ha sido destruido. Ya no hay vuelta atr치s. Occidente no podr치 deshacer la cat치strofe que ha provocado.
— El Ojo (@ElOjoEn) December 11, 2024
Decenas de miles de islamistas radicales andan por toda Siria torturando y aterrorizando a las minor칤as, incluyendo a los cristianospic.twitter.com/6ChYCP54hf
La ca칤da de Bashar al Asad el 8 de diciembre de 2024 por una coalici칩n de grupos armados dirigidos por islamistas, puso fin a medio siglo de reino absolutista del clan familiar.
Toda disidencia era reprimida implacablemente, las libertades p칰blicas amordazadas por las agencias de seguridad que aterrorizaban a la poblaci칩n y torturaban a los opositores detenidos.
Para muchos sirios, persisten las preocupaciones sobre el futuro, que esperan sea democrático.
En tanto, el presente de Damasco est치 liberado de la seguridad omnipresente en cada esquina, en un pa칤s desgarrado por una guerra civil desde 2011.

La gente busca publicaciones en una librería en Damasco el 26 de enero de 2025.
LITERATURA DE LAS PRISIONES
En los muros a lo largo de las aceras o en las tiendas, vuelven a aparecer t칤tulos antes accesibles solo en versi칩n pirateada o por internet.
Est치 "La casa de mi t칤a" -una expresi칩n del dialecto sirio que significa prisi칩n-, una novela del iraqu칤 Ahmed Khairi Alomari, o "La concha", del sirio Mustafa Khalifa, que relata los a침os de detenci칩n de un ateo confundido con un islamista radical en la prisi칩n de Tadmor.
"La literatura de prisiones estaba totalmente prohibida", coment칩 el librero Abu Yamen, de una cincuentena de a침os. "Antes la gente no se atrev칤a a preguntar, sab칤an a qu칠 atenerse", indic칩.
El propietario de una prestigiosa editorial acept칩 hablar de los altibajos del negocio en condici칩n de anonimato.
Desde los a침os 1980 suprimi칩 todas las obras pol칤ticas de su cat치logo, con excepci칩n de algunos ensayos "de pensamiento pol칤tico muy generales, que no abordan una regi칩n o pa칤s en particular".
"Pese a ello, los servicios de seguridad nos citaban para interrogarnos sobre nuestro trabajo y nuestras ventas, qui칠n hab칤a venido a vernos, qu칠 hab칤a comprado, qu칠 ped칤a el p칰blico", record칩.
"En materia de literatura, eran los m치s incultos", bromea el editor, al relatar la historia de un investigador que exig칤a que Ibn Taymiyya, figura central del fundamentalismo sunita fallecido en el siglo XIV, fuera citado al d칤a siguiente.

Distribución. Diferentes personas recorren una librería en buscan publicaciones en la capital de Siria.
TENÍAMOS MIEDO
En los estantes a la entrada de su librer칤a, Abdel Rahman Suruji dispuso libros encuadernados en cuero, cuyos t칤tulos est치n caligrafiados con letras doradas: escritos de Ibn Qayyim al Jawaziyya, un te칩logo musulm치n de la Edad Media e ide칩logo del salafismo, o Sayyed Qotb, uno de los principales te칩ricos de los Hermanos Musulmanes e inspiraci칩n de este movimiento radical.
"Todos estos libros estaban prohibidos, los vendíamos en secreto, solo a gente de confianza", explicó a AFP este librero de 62 años.
Hoy d칤a se regocija con la "fuerte demanda". Entre sus nuevos clientes figuran habitantes de Damasco, sirios que regresan del extranjero y otros procedentes de los antiguos bastiones rebeldes del norte.
En las 칰ltimas tres d칠cadas, Suruji aprendi칩 a distinguir entre informantes y estudiantes que buscan alguna obra. Aunque en 2010, una decena de agentes registraron su librer칤a de arriba abajo y finalmente "se incautaron de m치s de 600 libros".
Mostafa al-Kani, de 25 a침os y estudiante de maestr칤a de teolog칤a isl치mica, lleg칩 a preguntar por el precio de una colecci칩n de obras de Sayyed Qotb.
"Durante la revoluci칩n ten칤amos miedo de buscar algunos libros, no los pod칤amos tener, hab칤a que consultarlos por internet", relat칩 el joven. "Con solo publicar una cita de Sayyed Qotb te pod칤an meter a la c치rcel".