
Así es el único centro de detención para familias migrantes en EE.UU.
Más de 1.400 personas siguen retenidas en Dilley, entre ellas 400 menores de edad, incluidos bebés aún en etapa de lactancia
Rejas, rostros tristes y una sola petición: “déjennos ir”. Así ilustra uno de los cinco hijos de Hayam El-Gamal su experiencia tras más de ocho meses recluidos en el único centro para familias migrantes que permanece en funcionamiento en Estados Unidos.
Las instalaciones, ubicadas en Dilley (Texas), a unos 130 kilómetros al sur de San Antonio, estuvieron cerradas durante varios años en el mandato del expresidente Joe Biden (2021-2025) y fueron reabiertas por el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, como parte de su campaña para acelerar los arrestos y deportaciones de migrantes.
Más de 1.400 personas permanecen retenidas en Dilley, entre ellas unos 400 menores de edad, incluidos bebés aún en etapa de lactancia. Y viven en condiciones inadecuadas, agravadas ahora por un brote de sarampión, según denunciaron a EFE cuatro abogados que han representado o representan a migrantes en el centro.
No hay atención médica real
Hayima Al-Gamal y sus cinco hijos, los menores dos gemelos de cinco años, fueron trasladados a Dilley, centro que gestiona el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tras ser arrestados por las autoridades federales en Colorado en junio del año pasado.
El esposo de Hayima, Mohamed Sabry Soliman, está siendo acusado por el Gobierno de llevar a cabo un ataque contra un grupo de personas que participaban en una marcha pro-Israel en Colorado.
Hayima y sus abogados sostienen que la familia no tenía conocimiento sobre los planes de su marido, y un agente del FBI corroboró esto ante un tribunal federal.
En estos meses en detención, mientras sus abogados luchan por impedir que el Gobierno los deporte a Egipto y apruebe su solicitud de asilo, la familia ha vivido en carne propia la falta de atención médica adecuada en el centro, según relató a EFE Eric Lee, uno de sus abogados.
Uno de los hijos de Hayima, de 16 años, tuvo apendicitis y cuando pidió ayuda al personal, "retorciéndose del dolor", "le dijeron que se tomara dos paracetamol". No fue sino hasta que "casi se desmaya, se cayó al piso y comenzó a vomitar", que lo llevaron de urgencia al hospital, relató Lee.
El presidente Donald Trump elogió a Jesse Jackson, figura de la lucha por los derechos civiles en EEUU fallecido horas antes, y lo describió como "una fuerza de la naturaleza". "Fue un buen hombre, con mucha personalidad, determinación y la inteligencia de la calle", dijo #AFP pic.twitter.com/dZ0S1LnKO3
— Agence France-Presse (@AFPespanol) February 17, 2026
La experiencia de los El-Gamal concuerda con lo que Javier Hidalgo, abogado de la ONG Raíces Texas, que ofrece servicios legales a decenas de familias detenidas en Dilley, ha escuchado de los detenidos.
"No hay ningún tipo de atención médica real", aseguró Leal, "casi todos los niños presentan algún síntoma de enfermedad en algún momento, ya que el lugar es un verdadero foco de gérmenes".
Después de confirmar dos infectados por sarampión, el Gobierno confinó el centro hace unos días. Desde entonces, aseguran los abogados, no ha habido mucha transparencia sobre la situación en el interior.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indicó a EFE que el personal médico está "monitoreando" a los detenidos y tomando pasos necesarios "para prevenir que la infección avance".
"Todos los detenidos están recibiendo el cuidado médico adecuado (...) esta es la mejor atención sanitaria que muchos extranjeros han recibido en toda su vida", aseguró Tricia McLaughin, portavoz de DHS.
Leal expresó dudas sobre la voluntad o capacidad del Gobierno para confinar el centro por un periodo prolongado para contener la infección: "es algo que no hicieron ni siquiera durante la pandemia".
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