Actualidad
Momento clave
Como procedimientos mafiosos ha calificado la opinión pública a lo actuado por el excontralor de la República en reciente entrevista de televisión.
En efecto, anunciar la tenencia de documentos que no se exhibe por no atentar contra la seguridad de la nación, pero anunciar que se los posee y que en determinada circunstancia podrían mostrarse, es un claro chantaje.
Por otra parte, superando los actos de manipulación, ya que las “denuncias” abarcan una amplia gama de funcionarios, urge que las autoridades correspondientes den paso a una amplia y responsable investigación sobre ellas. Si así no se procediese, tendría el Ecuador derecho a pensar que aquello de la cirugía mayor como instrumento de lucha contra la corrupción, que se denominó como espeluznante, es apenas otra muestra de un arsenal retórico destinado a generar expectativas que el tiempo evidenciará defraudadas.
Como no es admisible esperar que ello suceda para después lamentarlo, conviene insistir en que la palabra presidencial cobre el valor que corresponde a su alta representatividad y recupere la condición de ser un elemento indispensable de ejemplaridad pública.
No es posible que se pretenda que, en razón de que hay un exvicepresidente preso y algunos otros altos cargos fugados o bajo la acción de la justicia, el país sienta que la lucha contra la corrupción se está cumpliendo satisfactoriamente.
En efecto, la magnitud de los actos delictivos contra el patrimonio de todos los ecuatorianos requiere de un baño lustral que a más de sancionar le recupere la credibilidad a las autoridades de control y a las que, como la Asamblea Nacional, ejercen un rol fiscalizador que hasta ahora está en deuda con los requerimientos de las tristes circunstancias vividas.
Cuando los hechos de corrupción, que oportunamente fueron denunciados por la prensa independiente del país, son una realidad inocultable, es oportuno insistir en que se superen todos los inconvenientes que a esa labor de sanidad pública les puso la denominada Ley Mordaza. Claro tiene la República la efectiva labor cumplida por los medios de comunicación colectiva en un ambiente por demás incómodo, que pretendió silenciar, sin lograrlo, la defensa de los intereses nacionales.
Ahora, luego, de la consulta, cabe esperar que se acelere la toma de decisiones vitales.