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Mirar de cerca
Lula da Silva fue condenado por corrupción. Y parece que esto fuera prueba irrefutable de que Brasil es una democracia y que el socialismo del siglo XXI ha sido derrocado. The Wall Street Journal, por ejemplo, afirmó que la sentencia contra Lula es “una victoria del imperio de la ley” y que con esto se embarcaba hacia el progreso. Varios análisis sugieren que la condena demuestra la independencia de poderes en el país, y que, a diferencia del Ecuador, por ejemplo, existen instituciones fuertes que son capaces de condenar por corrupción a un expresidente de la República. De la politización de nuestras instituciones no hay mayor duda, ¿pero del triunfo del Estado de derecho en el gigante de América? Un poco rápido concluir. Especialmente si tomamos en consideración lo siguiente: Lula fue condenado cuando no estaba en el poder. Después de que los escándalos de corrupción afectaran considerablemente a su partido, teniendo una presencia mínima en el Congreso. Y cuando gobierna su contrincante político. Es difícil desde las sombras mantener el control del Estado. No existe evidencia de independencia política, solo de posible “libertad” una vez que su anterior dueño, se ha ido. Pero compliquemos un poco más el panorama; de todos los políticos brasileños, el que lidera la intención de voto (y de forma muy holgada) es Lula, con un 30 %. Ante el peligro inminente de renacer político, no veo imposible que quienes están ahora en el poder encontraran la manera de evitarlo. Especialmente si una administración de Lula significara fiscalización para ellos. Lula es condenado y judicialmente impedido de participar en las elecciones del 2018. La (su) solución. No afirmo que este sea el caso, sino recalco que es una posibilidad. Evidencia de mayor peso sobre la independencia de poderes, por ejemplo, fuera la aprobación del juicio político de Michel Temer. Pero las alianzas legislativas que formó lo protegen. (¿Familiar?) Así que no creo que estamos ante el cambio, creo que, si dejamos de lado las preferencias ideológicas y miramos de cerca, nos daremos cuenta de que estamos ante más de lo mismo.