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MIES realiza foro para recoger quejas y necesidades de adultos mayores
La suspensión del bono por adultez, la falta de medicamentos en los centros del Ministerio de Salud y la elaboración de una tabla de pensiones fueron los ejes del encuentro.

¿Por qué casi nunca hay pastillas para la presión en el centro de salud?, ¿Por qué a muchos adultos mayores nos quitaron el bono y no nos lo devuelven?, ¿Por qué no hay medicina adecuada para nuestras enfermedades?, ¿Por qué se me complica sacar la cédula en el Registro Civil?, ¿Por qué si existe la Ley del Adulto Mayor no se la cumple? Esas fueron algunas de las inquietudes que expusieron personas de la tercera edad de Guayaquil a autoridades del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES).
Las quejas fueron escuchadas, algunas explicadas y apoyadas por cuatro moderadores: Amanda Arboleda, directora distrital del MIES, y Alaín Vélez, coordinador zonal de ese ministerio, como representantes de la institucionalidad; mientras que como representantes de los adultos mayores asistieron Vicente Avilés, presidente del comité de jubilados del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), y Hugo Llanes, presidente de la asociación de jubilados La Canchita Saludable.
El foro se realizó la mañana de este miércoles 26 de junio de 2019 en el auditorio del Museo Antropológico de Arte Contemporáneo (MAAC), en el centro de la ciudad, con la asistencia de unos 300 adultos mayores.
Uno de los puntos más debatidos fue la suspensión del bono de 50 dólares que se les debe entregar por adultez y vulnerabilidad. “Tenemos cuatro meses que no recibimos el bono. Ya no los quitaron sin ninguna explicación”, expresaban en el auditorio.
“Ha habido una suspensión porque a los adultos mayores que reciben las transferencias se les dice que llamen al 1800 002 y hay algunos que no lo hacen de manera oportuna; por lo tanto, se les suspende de manera temporal hasta que ellos actualicen sus datos. Estamos actualizando la base de datos que es el mecanismo que nos permite identificar cuáles de ellos están en situación de vulnerabilidad”, explicó Vélez.
No obstante, algunos ancianos aseguraban haber actualizado sus datos; pero que aun así se les suspendió ese ingreso. “El mismo día que actualicé mis datos me lo suspendieron, ya llevo cuatro meses sin esa ayuda y la necesito porque veo con dificultades y necesito hacerme un tratamiento en la vista, tener con que movilizarme y comprar medicina porque no hay remedios en los dispensarios del Ministerio de Salud casi nunca”, dijo María Ayala, de 84 años, quien vive en el Batallón del Suburbio y acude a uno de los centros gerontológicos de ese sector.
Otro de los puntos que llamó la atención a los asistentes fue el planteamiento de una tabla de pensiones para los adultos mayores, a la que deberán someterse sus familiares. “La tabla de pensiones está en la Ley del Adulto Mayor, es parecida a la tabla de alimentos para niños, niñas y adolescentes que también la coordina el MIES. Estamos trabajando en la elaboración de esta tabla”, comentó Vélez.
Explicó que una vez determinada la tabla, los adultos mayores en estado de vulnerabilidad —enfermedad, pobreza— que sientan que sus familiares, teniendo recursos suficientes, lo han abandonado, no lo apoyan económicamente, pueden acudir a la justicia y pueden demandar por su pensión.