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Microtrafico ataca Guayaquil
Guayaquil es la ciudad de mayor población y dinamismo comercial, razón por la cual es objeto de penetración y acción del microtráfico, pues constituye un mercado al que este siempre asecha. La topografía del comercio de estupefacientes es intensa y extensa. Es un lucrativo y beneficioso negocio para sus organizaciones, que buscan tener un control espacial de toda la urbe. Los sitios puntuales de esa actividad ya son conocidos social y policialmente.
Hoy parece que constituye una obsesión para la economía negra del microtráfico manejar y controlar espacialmente este “negocio” por medio de una extensa y numerosa red. Lo hace a través de estructuras que utilizan los más “técnicos, sofisticados y perversos mecanismos” para tener un efectivo control de su comercio.
Guayaquil, la policía y las autoridades tienen una guerra continua contra organizaciones y bandas del microtráfico. Es como si ellos estuvieran atacando permanentemente la ciudad para tener su dominio.
Su acometida es sistemática y permanente. No llama la atención que “las cifras oficiales indican que en el país hay 3.000 personas detenidas por casos de microtráfico, de ese total 2.000 son de Guayaquil. Estos datos son desde septiembre pasado, cuando el antiguo Consejo Nacional de Sustancias Estupefacientes -Consep, presentó la tabla actual que sancionaba el consumo de drogas. En la unidad judicial en el norte de Guayaquil el movimiento diario es intenso, ingresan detenidos, abogados, policías y familiares de las víctimas”. Un fiscal expresó “que estas cifras se reflejan todos los días en los procesos que llegan a su despacho”.
Policía y autoridades de control tienen que seguir con su accionar para destruir estas redes del microtráfico.
Las cifras mencionadas deben ser motivo de preocupación. Señalan una realidad que preocupa a la ciudad. Significa que dos tercios de las acciones criminales del microtráfico se realizan en Guayaquil y que los narcotraficantes la han convertido en zona preferente para sus criminales actividades.
Esta situación no debe ser solo motivo de una constatación. La cifra es alarmante. Dice que los envenenadores del cuerpo y alma de niños, adolescentes, jóvenes y adultos por la vía del microtráfico de estupefacientes consideran que Guayaquil es la zona preferencial para sus negocios destructores.