
Un menor esparcio el miedo
Cifras. De enero a mayo, la Dinased ha registrado 86 muertes violentas en la Zona 8. En lo que va de junio ya se registran cuatro casos.
Sienten recelo al salir de la casa, pero también cuando están dentro de ella. Lo sucedido a Natividad Fernanda Vásquez Ochoa no solo aumentó el miedo en los vecinos de la cooperativa 29 de Abril, de la Prosperina, sino además sembró la desconfianza por los recién llegados a ese barrio, en el noroeste de Guayaquil.
Y no es para menos. La mañana del lunes, la mujer estaba dentro de su casa conversando vía celular con un familiar cuando, sorpresivamente fue atacada por un adolescente de 15 años que ingresó por la puerta del patio para, supuestamente robarle. El menor de edad no solo terminó llevándose el aparato, sino los 30 años de vida de Natividad. Le asestó once cuchilladas, una de ellas en la yugular, la mortal.
“Nunca imaginamos que iba a pasar eso... él (muchacho) entró por el patio... eran vecinos”, comentó aterrada ‘Alexandra’, pariente de la víctima.
Aunque, según ‘Magaly’, los moradores de ese lado escucharon los gritos de auxilio de la mujer, nadie se metió a socorrerla. “Creían que era una pelea con el marido”, dijo.
Fue Emilio Baque, un hermano de la joven madre, quien acudió a ayudarla. Cuando ingresó a la vivienda, la encontró en un charco de sangre. Enseguida la llevó hasta el Hospital Universitario, donde en horas de la tarde falleció.
Las investigaciones se encaminan a esclarecer el motivo del crimen. Aunque el adolescente habría confesado el asesinato, transcendió que el crimen sería parte de la iniciación en una pandilla.
“Confesó que lo había cometido por robarle, porque le habían encomendado una misión”, manifestó Xiomara Soledispa, cuñada de Vásquez.
La policía allanó la vivienda donde habitaba el menor con su madre y una hermana. En el sitio, encontraron prendas de vestir manchadas de sangre y el celular de la víctima, dijo el coronel Gustavo Cabezas.
Según el oficial, se desplegó una operación “porque parecería que este menor es parte de una organización que se dedica al microtráfico en el sector”.
Aquello aumentó el temor de la barriada de la 29 de Abril, donde algunos vecinos buscan tomar acciones dentro de casa como afuera, especialmente por la presencia continua de consumidores y expendedores de sustancias estupefacientes.
“Aquí nos toca ayudar a niñas drogadictas y por lo menos darles un vaso con agua porque no conocemos de dónde son. Algunas son de colegios”, señaló una vecina, quien a pesar de vivir entre rejas teme dejar solas a sus hijas.
Igual ocurre con ‘Alexandra’. “Hay que estar alerta por la droga, a mí me da hasta recelo bajar con mi hija en la noche por el miedo que le vayan a hacer algo”, dice.
Lo ocurrido a Natividad ha dejado a algunos angustiados hasta dentro de casa. “Yo sentí el paso (de alguien) como que me cogieron por los hombros. Salí a ver hasta la sala, pero no era nada. Tenía hasta la puerta cerrada. Estamos psicosiados porque nunca pensamos que se iba a dar este caso y en la familia”, comentó ‘Alexandra’. Más aún, de aquel muchacho ‘flaquito’ del que muchos sabían que andaba en malos pasos desde que dejó el quinto grado de la escuela.
Es tanto el miedo que, aunque algunos hablen del hecho, prefieren no dar sus nombres por represalias.
“Con esto de la droga ahora ya no ven nada...”, corroboró ‘Henry’, quien -ayer- conversaba con su familia del suceso. “El chico andaba perdido en la calle, la noche anterior le pidió posada a la mamá, sin imaginar que pasaría esto”, contó una vecina.
Ahora la barriada busca ayuda de la policía, de la que confiesan tampoco tienen confianza. Pero necesitan hacer algo por sus hijos y dejar de ser quemeimportistas con lo que pase al prójimo. “Tenemos que hacer algo, aunque nos digan sapas”, recomendó ‘Magaly’.