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‘Iniciar proyectos hoy es una loteria’
Más activo que nunca. Así luce y suena Leopoldo Amador Pontón, uno de esos constructores que, como pocos, ejerce por más de medio siglo esta actividad y cada día que amanece se levanta a trabajar como si el tiempo no hubiese pasado.

Más activo que nunca. Así luce y suena Leopoldo Amador Pontón, uno de esos constructores que, como pocos, ejerce por más de medio siglo esta actividad y cada día que amanece se levanta a trabajar como si el tiempo no hubiese pasado.
Desde su sobria y amplia oficina con vista al cerro San Eduardo y a una transitada avenida de Guayaquil, Amador dirige sus compañías constructoras, aunque también se da tiempo para visitar y empujar las obras en ejecución, pues para él no hay nada más importante que entregarlas en los plazos establecidos y con la calidad requerida.
“Hasta ahora siempre he entregado a tiempo, nunca me he atrasado por muy grande que sea el proyecto, es que desde el primer día que comienzo ya estoy angustiado con el tiempo”, confiesa.
Por eso no sorprende que a lo largo de 54 años de ejercicio profesional, los proyectos y obras emprendidos por él sean innumerables: residencias, edificios públicos y privados, industrias. Ha trabajado principalmente en Guayaquil y Salinas, aunque hace muchos años también lo hizo en el Oriente.
Guayaquileño, nacido hace 73 años, este ingeniero civil ha salido hasta ahora avante en todo lo que ha emprendido y participado. Uno de los pocos momentos difíciles que ha enfrentado en su trabajo fue hace dos años, cuando estuvo a punto de caer al vacío desde el piso 17 de un edificio que construía en Salinas. “Eran como las seis de la tarde -recuerda- y estaba revisando los departamentos, había escaleras por donde bajar, pero me metí en el hueco del ascensor al que le habían sacado la puerta. Tenía un pie adentro cuando logré darme cuenta y me eché para atrás enseguida. Ese es el único sitio en que realmente pensé que me moría... y por un error tonto”.
¿Y la crisis actual no lo afecta? Aqueja a todo el país y no solo a un sector, responde. Y en cuanto a los constructores en sí, dice que “estamos con un signo de interrogación muy grande”; que “iniciar proyectos es una lotería en estos momentos”; y que las medidas que se toman desde el poder para la recuperación económica no son las mejores. Lo peor de todo, enfatiza el ingeniero de cabellos plateados, es que con la crisis la construcción es la primera en frenarse y la última en recuperarse.
Pero aún así, a Leopoldo Amador cada vez le sobran motivos para sentirse satisfecho por todo lo que ha realizado. Por ejemplo, entidades como el Municipio y la Cámara de la Construcción de Guayaquil han reconocido últimamente su trayectoria con las máximas preseas que estas entidades otorgan a ciudadanos destacados.