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El ‘Circuito Todosantos’ y sus secretos ancestrales
Conjunto arquitectónico y religioso es un entorno patrimonial y turístico.

El ‘Circuito Todosantos’, un patrimonio que guarda secretos acumulados desde tiempos ancestrales, cuando albergaba a la cultura Tomebamba Cañari-Inca, divide a la Cuenca antigua de la ciudad moderna.
Está ubicado en la parte noreste de la urbe y constituye el paso obligado para el ingreso a la Cuenca colonial.
El circuito incluye la iglesia-museo de Todos Santos, donde los historiadores señalan que se habría oficiado la primera misa de fundación de la ciudad, en 1557.
Es una edificación pequeña y modesta; posee una bella fachada que se desarrolla en tres cuerpos: al centro se ubica el ingreso principal con nichos y hornacinas laterales y remata con una torre campanario cuya esbeltez se agudiza por el uso de pináculos.
En la época de la Colonia se veneraba a Santa Ana, patrona de Cuenca, y el nombre de Todos Santos surgió porque hubo distintas advocaciones de santos colocadas en altares para los ritos religiosos.
Por disposición de los españoles quedó la capilla exclusivamente para el servicio religioso católico de la plebe e iniciaron la construcción de otra que serviría para la aristocracia. Esta edificación es la que actualmente se la conoce como la Catedral Vieja.
La iglesia de Todos Santos, una riqueza religiosa y arquitectónica, mantiene sus matices originales. Se pueden observar ventanas que son pedazos del piso hechos con vidrio que permiten mirar, en una de ellas, el atrio de la ermita San Marcos; en la segunda, los cimientos de dicha ermita y, en la tercera, los cimientos de una casa colonial. Todo esto debajo de la actual iglesia, además de la pintura original rescatada durante la restauración.
Junto al templo está un mirador del río Tomebamba, el huerto del convento de las madres Oblatas -constituido en 1852- el restaurante Tradicional, la panadería de horno de leña de propiedad de las religiosas, un salón de eventos y una galería permanente.
Es una reseña histórica monumental con un sendero que recorre, en diferentes espacios, diversos momentos y que comienzan con la iglesia-museo.
Al avanzar el sendero está el “huerto patrimonial” con cerca de 120 especies, aprovechando los microclimas que las variaciones en la pendiente producen, obteniendo de ellos plantas ornamentales y medicinales dejadas como legado de los Incas-Cañaris; además de los tres nogales y el cedro que han sido inventariados como patrimoniales para la ciudad.
Más adelante está el horno más antiguo y grande de la ciudad, con más de 200 años, y tras algunos procesos de restauración se halla activo. (F)