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Limitar impide integrar
Porque la diversidad cultural ya existe y nunca puede ser el fin, sino uno de los medios hacia la integración plena, igualitaria, tolerante y respetuosa de todos los pueblos que conforman un Estado plurinacional, la sentencia de la Supercom a este periódico solo puede entenderse desde la animadversión y la persecución emanada desde una instancia que, en la atribución de administrar justicia, ha sido concebida desde la aberración jurídica de amasar la denuncia, la acusación, el juicio, la sanción y la apelación en su propia cocina.
EXPRESO pregunta hoy a sus lectores y al país en pleno si algún ecuatoriano desconoce la diversidad de su nación, y desafía a la Supercom, en paralelo, a mostrar con datos la ignorancia nacional en torno a la existencia de la pluralidad de sus pueblos y la variedad de las culturas. Porque las diferencias son un hecho real concebido de origen, la expresión cultural es solo uno de los medios que conducen al fin: la integración de los pueblos en plenitud de derechos, con amplitud de voces, en la totalidad de los ámbitos donde el país se juega el porvenir.
La Supercom no ha querido entender todavía este concepto que fluye desde su órgano hermano, el Cordicom, encargado en la nueva pauta de la comunicación nacional de impartir la doctrina que la Supercom administra. La sentencia se construye desde la trampa de aferrarse a parte, pero desechar también parte, de los quince fundamentos por los que el Cordicom encauza la integración de los pueblos por la vía de sus culturas. Da igual mirarlo en bloque que desde la sustancial porción ignorada, porque la deliberada incongruencia resalta en la suma de resultados.
Los antónimos de las palabras y de los conceptos explican con claridad las causas, consecuencias y argucias de este caso. La interculturalidad concebida en la Ley de Comunicación como uno de los vehículos para la integración de los pueblos resultaría vana si no existieran antecedentes de discriminación: ¿y acaso no es una discriminación limitar la integración de esos pueblos a las expresiones folclóricas de sus culturas?
La sentencia contra EXPRESO tendría sentido solo vista del revés. Una multa al Diario por desconocer voces indígenas, afroecuatorianas y montuvias en un análisis político del país; por promover la cultura de la hamburguesa sobre la del maíz y el arroz; por eclipsar el legado de Julio Jaramillo bajo el éxito de Justin Bieber; o por desconfigurar la realidad plurinacional en nuestro mapa.
Pero eso no ocurrió, sino al contrario. Cordicom y Supercom tendrán que aclarar cuál es el piso de la integración versus la discriminación. Hasta ahora habíamos creído que la cultura general del país distinguía que el cuy gusta a los indígenas, el maduro a los montuvios y el encocado a la población afro. Que vestimos de distinta forma, que bailamos con diferentes ritmos y que participamos de distintas fiestas. La difusión de esa riqueza nacional ayuda como medio, pero desvía en el fin de los objetivos si se cercena la amplitud de sus expresiones, de su cosmovisión como forma de interpretar el mundo y de su cultura como aporte participativo global en los avances del país.