Leyes divinas y terrenales contra la corrupcion
Lo dice la sagrada palabra de Dios en su octavo mandamiento: No hurtarás. Se han promulgado muchas leyes humanas para proteger las posesiones y propiedad de aquellos que buscan apropiárselas. Pero el intento del octavo mandamiento es más profundo. Hay muchas formas de robar, por ejemplo, hacerle trampas a alguien o atrasarse en pagarle a alguien lo que se le debe: “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro. No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás”. ¿Cuál es mi punto con esto? Que el ser humano quiere el poder para aprovecharse de los demás y apoderarse de la mayor cantidad de dinero a través de la corrupción, coimas, etc.
Fabricio Lopez M.