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“Una sociedad no progresa si persiste, casa adentro, la ensenanza de insensateces”
El último sábado a las 10:30 en la parada de la metrovía de la Av. Olmedo se observó una pésima lección; digo este enunciado dado que la primera escuela es la casa y su profesora principal, la mamá.
Una madre de familia ingresó en el bus con dirección al sur con cuatro niños, todos los miembros de dicha familia portaban en su mano un vaso de helado de los que se venden dentro de dicha estación, los mismos que se convirtieron en cinco fuentes para ensuciar la ropa a los demás pasajeros. La madre se defendía de los reclamos de los usuarios diciendo: “para qué se arrima a mi hijo, si lo ve que está comiendo” y “la próxima vea por donde pasa si no quiere ensuciarse”.
Las personas usan uniformes de sus trabajos, si se esfuerzan por tenerlos limpios, nadie tiene el derecho de ensuciarlos, eso puede significarles llamado de atención.
Hay señaléticas de prohibitivos en el bus: armas, gorras, gafas, animales y cigarrillos, también deberían incluirse la prohibición de ingreso de bebidas y comidas para degustarse dentro del bus.
No está mal que existan islas de venta de helados, etc., en las estaciones. Son incentivo a la economía y fuente de trabajo, lo pésimo es el ingreso de pasajeros con esos productos al bus.
Una sociedad no progresa si persiste, casa a adentro, la enseñanza de insensateces.
Econ. Marysol del Castillo