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“El siguiente paso deberia ser un candidato presidencial de unidad”

Verbo casi ininterrumpible.
Han materializado los primeros acuerdos y anuncian reformas a dos leyes. ¿Qué hay de las otras 200 de la era correísta?
La experiencia no es un accidente. Y la experiencia lo lleva a uno a empezar por el principio, no por el final. Empezamos bien, por unirnos.
¿Y ahora?
Ha sido un proceso exitoso, no por eso fácil. Ahora viene la primera concretación: una unidad o convergencia de objetivos legislativos. Hay muchas leyes buenas y malas que no necesariamente tienen que ver con la columna vertebral del país. Hay que fijarse prioridades y nosotros fijamos prioridades en tres campos.
Libertades, democracia y economía.
Evidentemente, para eso hay que ganar.
Suele ser parte importante...
Y para ganar hay que tener votos. Y para tener votos hay que sumar y conquistar votos.
¿A qué se refiere?
Sin ninguna alusión de carácter personal. Si no contamos con los votos de los sinceramente arrepentidos de haber votado por el modelo patrocinado por el presidente, ¿cómo ganamos? ¿Qué le decimos a los señores que se han arrepentido al principio, a medio camino o al final? ¿Que no los queremos? ¿Entonces cómo se gana?
Eso ha sido cuestionado como la política del ‘todo vale’.
No es cuestión del todo vale. Aquí vale lo que debe valer. Captar los votos que antes no se tenían no es solo un derecho, es un deber político para ganar.
La Unidad promete “reformar íntegramente” la Ley de Comunicación. ¿Su partido no defiende que sea derogada?
Muchas personas en la Unidad se han pronunciado a favor de reformar la Ley de Comunicación. Por supuesto, para bien, para garantizar la libertad de expresión. Mi opinión sincera es que hay que derogar la Ley de Comunicación.
¿Ha sido una concesión?
Porque yo no creo en imponer. Cuando uno es parte de un equipo tiene una opinión que a veces se acepta y a veces no. Mi opinión es que hay que derogarla. El grupo piensa que hay que reformarla severamente para que vuelva a existir libertad de expresión.
Hablan también de reestablecer la democracia.
Para nosotros, la democracia es el equilibrio de las funciones de Estado, que nace del contrapeso que entre ellas mismas existe. Entonces hay que buscar una fórmula para que ningún presidente, sea quien sea, tenga la posibilidad de copar todas las funciones del Estado. Como hoy ha sucedido.
Hay quienes consideran que ese tipo de límites solo pueden establecerse en una nueva constituyente. ¿Concuerda?
Mire, yo respeto eso. Y puede ser un procedimiento válido.
¿Pero?
Pero también veamos la práctica. ¿Qué va a pasar en los próximos 14 meses? Yo aspiro a que el Gobierno rectifique. ¿Será posible? Lo dudo.
¿Entonces?
Entonces hacemos una alianza legislativa y ganamos. ¿Y qué proponemos? ¿Una constituyente? Es decir, otro proceso electoral. Eso es como decir que nos hemos puesto de acuerdo para ponernos de acuerdo. Creo que la próxima Asamblea, sin entrar en mecanismos deleznables como esta de pasar reformas por enmiendas, tiene mecanismos adecuados para reformar la Constitución. Y con la participación directa del pueblo.
¿Descartada la constituyente?
No creo que la gente tenga paciencia, ni que la salud económica, social y política del Ecuador tenga tiempo para eso.
En Venezuela, la mayoría opositora en la Asamblea aún no puede ponerse a solucionar la crisis económica por tratar primero la crisis democrática. ¿Qué priorizarán ustedes?
Eso que usted ha dicho es una gran verdad: la Asamblea puede ser un gran puntal para evitar que los abusos continúen. Pero la Asamblea no puede administrar al país. Y hay que decirlo. Por eso es que el siguiente paso de la Unidad debería ser buscar una candidatura presidencial de unidad. Debería.
¿Cuál es el perfil de esa candidatura?
Habrá que hablar de eso en su momento. Ahora, la unidad es un proceso abierto. Y el candidato de unidad, si existe, no necesariamente tiene que salir de los que hoy están en la Unidad. No necesariamente.
Usted ha dicho que nunca ha pedido que Guillermo Lasso deponga su candidatura.
Al menos yo no.
Correcto. Pero sus compañeros de la Unidad sí. ¿Con qué versión nos quedamos?
Quiero pensar que la intención de esas expresiones es: ‘venga con aspiraciones y no con imposiciones’. Ese es un capítulo que hay que cerrar. Porque Guillermo Lasso, a quien respeto mucho, en sus últimas declaraciones ha dado motivos que no pasan por invitación formal o no, que yo se la he hecho, formalmente.
¿Y él la ha declinado formalmente?
Él dice que su unidad es con las familias. Y creo haber entendido lo que usted: que esta Unidad no le interesa.
¿La oposición se parte en dos?
Queda no unida. En dos significa que hay mitades. Y eso me parece muy optimista, depende del lado que lo mire.
Usted ha defendido la participación de Ramiro González...
Creo que es un deber cristiano aceptar el arrepentimiento de todos. Y es un deber político porque sin arrepentidos no hay votos suficientes.
Pero la preocupación es que una de sus promesas es fiscalizar la era correísta a la que perteneció González.
De acuerdo. Pero la fiscalización, no la persecución.
¿No es un juez y parte?
Todo hombre debe responder a sus actos. Una cosa es fiscalizar y otra es perseguir.
¿Buscar responsables de errores es fiscalizar o perseguir?
Si es culpable no puede ser persecución. Hay que fiscalizar a todo el mundo. Es parte de la democracia.
¿Cómo escogerían al candidato de unidad?
Yo lo que le puedo decir es que habrá que hacerlo a tiempo y con tranquilidad. Cuando a mí me dicen que las unidades de este tipo acaban en uno, para mí no tiene presentación. No puedes al final decir: todo esto que logramos es para mí.
¿Está cansado de responder si va a ser candidato en 2017?
No me cansan las preguntas ni tampoco las respuestas.
¿Cuál es su respuesta?
La misma. Imagínese que todo este discurso acabara diciendo ‘Elíjanme a mí’. No tiene nada de malo, ¿pero no cree usted que le quita fuerza a la conclusión? En mí no va a pasar. Tengo un solo discurso.