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“Los poetas hoy buscan lo subjetivo”
Nació en 1935. Es poeta, periodista y excatedrático universitario. Ha laborado como editor y columnista en distintos medios. Actualmente es columnista de Diario EXPRESO. Ha publicado veinte poemarios y antologías, entre ellas Las canciones salvadas, A

A sus ochenta años, Fernando Cazón Vera dice haber dejado atrás la poesía política en pos de temas más filosóficos como el amor, la soledad y la muerte.
“Cuando era más joven escribía mucho sobre la realidad social, sobre la injusticia. Aún soy un hombre de izquierda, moriré siéndolo, pero con los años mi poesía se ha vuelto más subjetiva, más íntima”, comenta.
Lo religioso, indica también, es un tema que prima en sus textos, pues considera que sus propias dudas con respecto a la fe lo han impulsado constantemente a internarse en la búsqueda de lo divino y en el análisis de lo que esto hace en la gente.
Los cambios en la poesía de Cazón, periodista, autor lírico y excatedrático universitario nacido en 1935, son visibles a lo largo de sus sesenta años de trayectoria literaria.
Treinta años de ella han sido plasmados en la obra ‘La tempestad del laberinto’, antología que recopila obras de sus poemarios partiendo de 1956 y hasta 1986.
Este, editado por Xavier Oquendo, fue presentado recientemente en Quito y engloba textos de libros como ‘Las canciones salvadas’, su primer poemario’, ‘El hijo pródigo’ y ‘Rompecabezas’. La obra concluye con textos de ‘La pájara pinta’.
El libro se lanzó como parte de un homenaje al escritor realizado por el Encuentro Internacional de Poetas “Poesía en Paralelo Cero” 2016, festival que se lleva anualmente en la capital y que este año también homenajeó al cantautor Luis Eduardo Aute.
Cazón considera que los cambios en sus textos han ido a la par de la poesía actual.
“Los jóvenes han perdido lo contestatario, lo testimonial de la poesía. Hay, pero son pocos. Mi generación quería generar cambios en lo social y lo hacía a través del arte, de las letras. Los poetas hoy buscan lo subjetivo”.
Sin embargo, este concede que la muerte y el amor son dos temas que han permanecido de manera constante en sus propias obras.
El primer tema, añade, es una preocupación humana, vital para los seres sensibles. Del amor, dice, no hay escapatoria.
El autor establece que, pese a lo repetido por décadas, de que la poesía no tiene mercado, este género tiene sus fanáticos, y a él, cada año, se suman más.
Concede que la venta de poemarios nunca ha sido una fortaleza de este sector literario, pero considera que la oralidad de la poesía tiene cada vez más apertura.
“Los festivales de poesía a nivel mundial tienen cada vez más espectadores, son cada vez más grandes. Ni se diga en América Latina, donde ni un aguacero aleja a los oyentes de festivales de poesía como el de Medellín, al que asisten miles de personas. La gente se identifica con lo que dicen los poetas y esta oralidad es la que le da vida a la poesía”.
El escritor añade que otra prueba de la acogida del género es el impulso de los festivales que se llevan a cabo en el país, entre ellos el Ileana Espinel, que se realiza en Guayaquil y del que ha sido un invitado frecuente.
Las audiencias lo conocen, y muchos jóvenes pueden recitar sus obras, como antes él lo hacía con los textos de los poetas ecuatorianos e internacionales de los años cuarenta y cincuenta.
Considera, no obstante, que pese a su extensa trayectoria, su labor de poeta aún no está terminada y por ello, continúa elaborando nuevos textos.
Su próxima obra, ‘De puertas para afuera’, está en proceso de impresión y será lanzado con la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas.
“Uno nunca deja de escribir. Eso se lleva en el cuerpo, en el corazón”, dice.
Ante la pregunta de cuál le gustaría que fuese su legado poético, es claro.
“Que me lean. Que cuando yo ya no esté, mi mensaje persista”.