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“ Hay partidos politicos ”
Un jurista y asambleísta afirmó contundentemente en junio que el Ecuador tiene un grave problema de organización política. Manifestó que “aquí no hay partidos políticos”.
Un jurista y asambleísta afirmó contundentemente en junio que el Ecuador tiene un grave problema de organización política. Manifestó que “aquí no hay partidos políticos”.
No es la primera vez que este juicio se emite. Mucho más ahora, cuando el país vive lo que los sociólogos llaman “el momento de la efervescencia política”, suceso y proceso marcado por el inicio de la campaña preelectoral. En él, diferentes partidos y candidatos se muestran activos en el escenario político.
Este juicio de un jurista y legislador que tiene la representación política de un conglomerado social debe llamar a la reflexión, pues señala, de manera dramática y paradójica, un hecho de la realidad del país.
Es dramático porque evidencia y da cuenta de una situación y un proceso que constata una realidad que se reitera continuamente en el quehacer orgánico y político del país. Si se acepta tal juicio, se llega a comprender la magnitud, la dinámica y los efectos que tiene para la democracia y su institucionalidad tal afirmación.
Se sabe que los partidos políticos son, como sostienen los politólogos, correas de transmisión y vías por donde circulan las diversas y múltiples relaciones y acciones a través de las cuales se dan los vínculos entre el Estado y la sociedad civil.
En otras palabras, la vida de la democracia cuanto la actividad institucional, siempre, necesaria e ineludiblemente, requiere de la existencia de los partidos políticos. Por eso cualquier afirmación, ejecución y acción respecto al debilitamiento de estos, en los hechos, significa una mayor fragilidad de la institucionalidad democrática.
También es paradójico porque es emitido, aceptado y no cuestionado ni debatido por los diferentes actores y organizaciones políticas. Es decir, significaría que la política en el Ecuador no se hace orgánicamente ni en función de principios y doctrinas que se gestan, asimismo, por medio de instancias orgánicas que actúan como vías y mediaciones de esos postulados, y simultáneamente, como instrumentos para el fortalecimiento de la democracia.
Por eso es hora de comenzar a reflexionar y estudiar respecto a qué situación, hechos y procesos de la realidad del país determinan el debilitamiento o la inexistencia de las organizaciones partidistas, tan necesarias para la vida política y la democracia.