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“El golf es un deporte inclusivo, no elitista”
Eduardo Salazar es un profesor de golf que inspirado en tres alumnos con discapacidad lanzó la propuesta ‘Golf inclusivo’.

Niños y jóvenes de miradas, manos y pies inquietos con algún tipo de discapacidad, en su mayoría de escasos recursos, llegaron la mañana de ayer a Driving Range en Samborondón, con el objetivo de arrancar con el proyecto gratuito ‘Golf inclusivo’, programa piloto de enseñanza de este juego a personas con discapacidad.
El proyecto es una idea de Eduardo Salazar, instructor de golf, y está apoyado por la Dirección de Acción Social y Educación (DASE), dirigida por Pedro Duart, y la Escuela de Golf para Personas con Discapacidad Eduardo Salazar, del club Driving Range.
El programa arrancó en medio de aplausos y palabras de incentivo por parte de los organizadores. Entre tanto, los participantes y sus progenitores escuchaban en silencio y lanzaban palmadas indiscretas al final de cada oración, algunos atentos y otros anhelantes por empezar su primera clase.
Sergio Murtinho, administrador del Club de Golf Driving Range, explicó que la finalidad de esta actividad es “dar la oportunidad a diferentes grupos sociales de aprender golf”, sin pensar en ningún tipo de discapacidad, sexo, edad y condición económica o social.
Seguidamente, Murtinho dio la orden a los alumnos de colocarse en filas y repartirse en grupos, dependiendo de su condición, para trabajar de manera focalizada.
El primer ejercicio: lanzamiento de pequeñas pelotas de golf hacia una especie de red, algo que resultaba fácil para unos y una completa odisea para otros. Estos últimos eran ayudados por sus madres, en su mayoría mujeres que son parte de la Red de Apoyo Familiar para personas con capacidades especiales del Municipio de Guayaquil.
Llegaron menores con discapacidad auditiva, visual y mental. Sandra Alvarado es líder de la Red de Apoyo y madre de Abigaíl, una pequeña de 10 años con rostro terso y gesto dulce que tiene síndrome de Down. La progenitora explica que el golf ayuda a que su hija se concentre de mejor manera y desarrolle sus habilidades motrices.
En su mayoría, los alumnos del programa pertenecen a la fundación Hilarte, ubicada en la Isla Trinitaria. Marjorie Guayamabe, coordinadora del Proyecto de Discapacidad Hilarte, confía en que este deporte ayudará a los estudiantes a adquirir nuevas destrezas y habilidades.
El programa, que se dicta de lunes a jueves en horario de 11:00 a 12:00, terminará dentro de tres meses con un pequeño campeonato interno.