Actualidad
“Un buen candidato no construye liderazgos enfermizos”
El país se prepara para elegir a sus dignatarios. Candidatos y autocandidatos “trabajan” para ganarse el voto, algunos aspirantes esbozan su planes de gobierno, otros con actitudes incoherentes, sensacionalistas, teatrales e histriónicas descubren su personalidad. Los más audaces tratan de compensar su incapacidad y falta de preparación con verborrea populista, quienes viven de la política buscan reelegirse a como dé lugar, culpan a otros de su ineptitud, incompetencia y ofertas incumplidas. Otros buscan el poder para alcanzar inmunidad y burlar a la justicia de su tenebroso pasado.
Un buen candidato no se esconde bajo la sombra de nadie, no busca heredar el poder ni construye liderazgos enfermizos a la sombra de grupos clientelares, un auténtico líder conoce las necesidades del país, respeta a las personas y su forma de pensar.
Sabe que la libertad y la democracia son parte de la convivencia humana, no busca alzamanos, incondicionales, dóciles ni sumisos; sabe decir no a la corrupción, no permite familiares ni amigazos en su administración, trabaja con equipos de calidad y experiencia. Un pésimo candidato es intolerante, insatisfecho consigo mismo, déspota, reniega de todo y de todos, busca eternizarse en el poder a cualquier precio, es juez y parte, engrandece su ego cobrando venganza con sus adversarios, asume todos los poderes y los somete a su antojo, se convierte en caudillo.
Dr. Rodrigo Contero Peñafiel