Actualidad
Julio Cesar, viejo amigo
Te envío desde estas tierras huancavilcas, que alguna vez fueron la sede de la rebeldía ecuatoriana, un fuerte y cordial abrazo. Tu designación al CPCCS premia largos años de coherencia política, con fidelidad al principio superior que debe guiar todos los actos de un ciudadano patriota: la lealtad a los supremos intereses del pueblo ecuatoriano.
Bien sé que tú bien entiendes que calificarte de ciudadano patriota contempla dos categorías de las que muy pocos disfrutan en estos tiempos en que la mayoría son apenas habitantes con cédula y han perdido hasta la noción de qué es ser patriota. Precisamente te las otorgó para diferenciarte del común, de aquellos que nunca han oído, peor vivido, la consigna de José Martí: la patria es ara, no pedestal.
Como puede ser que lo señalado le suene lírico, hasta romántico, a ciertos miembros de las nuevas generaciones que han hecho de la acumulación del dinero, obtenido de cualquier manera, incluido el asalto a los fondos públicos, la mayor señal de éxito, aclaro para su consumo que la honradez concede a quien con ella por delante ejerce los actos de su vida, una libertad que de otra manera no es posible disfrutar, cualquiera sea la magnitud de la chequera o los fondos offshore.
Tú que tienes el lujo de ser libre, no quiero abrumarte, debes tener clara la enorme responsabilidad que te hemos entregado y, por ello, tu primera tarea es cuidarte en todos los sentidos. Estás entrando a una de las cuevas desde donde se fabricó la impunidad que dio paso a la ‘espeluznante’ corrupción en que vivimos. Procede a realizar, antes que nada, una limpia del personal que debe acompañarte en la gigantesca tarea. Ubica en su lugar alguna de la gente honrada y capaz que por suerte todavía queda en la república. Esa acción tiene alta prioridad para evitar que los corruptos tengan información sobre la que se les viene. En todo caso, tengo la impresión de que el grupo de consejeros que, asumo, estará bajo tu liderazgo garantiza buen hacer. Desde acá te deseo buen viento y buena mar pidiéndote que te cuides de los idus de Marzo. Estas combatiendo a una mafia.
Te envío desde estas tierras huancavilcas, que alguna vez fueron la sede de la rebeldía ecuatoriana, un fuerte y cordial abrazo. Tu designación al CPCCS premia largos años de coherencia política, con fidelidad al principio superior que debe guiar todos los actos de un ciudadano patriota: la lealtad a los supremos intereses del pueblo ecuatoriano.
Bien sé que tú bien entiendes que calificarte de ciudadano patriota contempla dos categorías de las que muy pocos disfrutan en estos tiempos en que la mayoría son apenas habitantes con cédula y han perdido hasta la noción de qué es ser patriota. Precisamente te las otorgó para diferenciarte del común, de aquellos que nunca han oído, peor vivido, la consigna de José Martí: la patria es ara, no pedestal.
Como puede ser que lo señalado le suene lírico, hasta romántico, a ciertos miembros de las nuevas generaciones que han hecho de la acumulación del dinero, obtenido de cualquier manera, incluido el asalto a los fondos públicos, la mayor señal de éxito, aclaro para su consumo que la honradez concede a quien con ella por delante ejerce los actos de su vida, una libertad que de otra manera no es posible disfrutar, cualquiera sea la magnitud de la chequera o los fondos offshore.
Tú que tienes el lujo de ser libre, no quiero abrumarte, debes tener clara la enorme responsabilidad que te hemos entregado y, por ello, tu primera tarea es cuidarte en todos los sentidos. Estás entrando a una de las cuevas desde donde se fabricó la impunidad que dio paso a la ‘espeluznante’ corrupción en que vivimos. Procede a realizar, antes que nada, una limpia del personal que debe acompañarte en la gigantesca tarea. Ubica en su lugar alguna de la gente honrada y capaz que por suerte todavía queda en la república. Esa acción tiene alta prioridad para evitar que los corruptos tengan información sobre la que se les viene. En todo caso, tengo la impresión de que el grupo de consejeros que, asumo, estará bajo tu liderazgo garantiza buen hacer. Desde acá te deseo buen viento y buena mar pidiéndote que te cuides de los idus de Marzo. Estas combatiendo a una mafia.