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Judicializacion de la politica
Mientras, dada la inercia de las actividades preventivas, se cierne sobre el horizonte del litoral la evitable emergencia de las enfermedades propias del invierno, otro fantasma nos visita. La judicialización de la política nuevamente está llenando de incertidumbres el casi siempre opaco panorama nacional.
Dejar que dichas incertidumbres prosperen resulta sumamente dañino. La nación necesita recuperar una imagen que genere confianza. Nadie invierte un dólar en una república donde los dimes y diretes que se están cursando pueden ser emitidos al más alto nivel.
Tan dañino como la judicialización de la política es la politización de la justicia y, estos días, casi toda la alta cúpula del actual gobierno y la del inmediato anterior, están sometidos a procesos judiciales. Para complicar las cosas, dichos procesos, de esa manera se lo siente, no van a clarificar nada. En la mayor parte de los casos son fuegos fatuos destinados a entretener. Este último objetivo quizás lo logren pero, el costo que se paga por esos divertimentos resulta sumamente oneroso.
Debería entonces el alto gobierno dedicarse a fomentar la ahora débil unidad nacional, a tratar asuntos más plausibles.