Actualidad
Juan Macias impone orden desde una silla de ruedas
El agente padece de un 80 % de inmovilidad física. Su labor consiste en vigilar el buen uso de parqueos y rampas para personas con discapacidad.

Las luces de la sirena advierten de la presencia de un patrullero que circula por la avenida 9 de Octubre. La unidad de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) reduce la velocidad frente a los seis parqueaderos exclusivos para personas con discapacidad distribuidos desde la calle Lorenzo de Garaicoa hasta Pichincha.
Se estaciona a un costado del edificio del Registro Civil. Un agente de tránsito baja del balde del automotor una silla de ruedas, en la que ayuda a sentar a otro uniformado que viaja de copiloto.
Tras la verificación de un vehículo estacionado en el área exclusiva para discapacitados, el agente que se moviliza en la silla de ruedas pide a su compañero extender la respectiva multa por mal uso del espacio.
Desde hace un mes, este equipo de la ATM vigila el uso adecuado de los 42 parqueos distribuidos en 20 puntos del casco comercial de Guayaquil, además de impedir el bloqueo de las rampas para las personas con dificultades físicas para movilizarse.
A la cabeza está Juan Macías Zambrano, quien padece de un 80 % de discapacidad.
Para obtener el puesto de agente, Macías fue capacitado durante dos meses por la entidad guayaquileña, que incluyó materias como Ley de Tránsito y Relaciones Humanas.
Un promedio de cinco multas al día emite el equipo, cuyo recorrido lo efectúa de 07:00 a 10:00 y de 15:00 a 18:00.
“Cada vez hay más personas que hacen conciencia de los derechos para las personas con discapacidad”, destaca Macías, quien hace 27 años perdió el movimiento de sus piernas por un golpe brusco que sufrió en la columna tras caer de la motocicleta que conducía por el puente de las calles G y la 26.
Pero también están los conductores que pretenden sorprenderlo colocando un sticker en el vehículo; o los que amenazan con demandarlo al exhibir un carné justificando un supuesto grado de discapacidad. Incluso, hace dos semanas un sujeto intentó agredirlo.
“Los espacios son solo para las personas que se movilizan en sillas de ruedas, muletas o andadores. El espacio no es para una discapacidad menor, tampoco justifica colocar un sticker en el parabrisas para estacionarse”, explica Macías, quien tiene 58 años y es padre de dos hijos mayores de edad.
El equipo también está tras los pasos de conductores reincidentes o de quienes pretenden ‘apoderarse’ de los espacios, argumentando una dolencia física.
A las 18:00 termina la ronda para el uniformado. Con su equipo notifica las novedades en la base centro de la ATM, situada en las calles Gómez Rendón y Noguchi.
Luego sube a su auto, que acondicionó a su necesidad, para dirigirse a su hogar, situado en el suburbio oeste.
Macías cree que no será el único agente con discapacidad en la ATM, pues considera que se necesitará personal para controlar los futuros servicios que favorecerán a este grupo vulnerable, como los ascensores en los buses urbanos y los nuevos parqueos.
En el sitio
Realidad
El carné de discapacitado es un argumento para que ciertas personas sin problema físico se ‘adueñen’ de los parqueos. Hay empleados, especialmente de entidades públicas, que se parquean desde las 07:00 hasta las 18:00. El documento lo utilizan para apelar cuando son sancionados.
Trayectoria
Macías es vicepresidente de la Asociación de Hemipléjicos, Parapléjicos y Cuadripléjicos del Guayas (Asoplejica).
Junto a la presidenta, Betzabeth Pilaloa, gestionaron la habilitación de espacios y servicios públicos que favorezcan a las personas con discapacidad.