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Jose Gabriel Vera: “A veces con la prensa hay incomprension, pero no enemistad”
En 1998 se ordenó como sacerdote. Antes su labor pastoral se desarrollaba en la parroquia de El Salvador y era delegado de medios de comunicación en la diócesis de Pamplona, España. Visitó el país, invitado por el Instituto Teológico Pastoral del Ecuad

Presbítero y comunicador. Dos oficios que le dan facilidad de palabra. A ello se suma su trato agradable. José Gabriel Vera Beorlegui, de nacionalidad española y de 48 años, es director de la Oficina de Información y del Secretariado de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española.
- ¿Cuáles son los retos de la Iglesia al comunicar?
El reto es construir una imagen pública que sea coherente con la identidad de la Iglesia y con su misión. Es decir, que la Iglesia sea reconocida por hablar de Jesús, por celebrar la eucaristía y la confesión y, muy importante, que sea reconocida por una intensa vida de caridad.
- ¿A quién le corresponde hacerlo?
Eso se construye a partir de la coherencia de todos con nuestra identidad de católicos. Además los miembros de la Iglesia debemos incorporar la conciencia de que la misión de comunicar es la misión de cada uno y de todos. En ocasiones pensamos que solo son los obispos los que comunican, y lo hacen los sacerdotes, los catequistas, los misioneros y los bautizados.
- ¿En estos tiempos críticos a veces es complicado decir o mantener la verdad?
Sí, porque la verdad se ha convertido en el consenso, en el acuerdo. Si todos deciden que algo es verdad, o que ha dejado de serlo, no habrá posibilidad de que alguien lo niegue. Vivimos en el tiempo de la posverdad, que es la adecuación de mis afirmaciones al sentir mayoritario de la sociedad.
- A veces la Iglesia considera que la prensa es su enemiga o se siente incomprendida por esta...
La prensa y la Iglesia tienen un mismo objeto de su misión, que es la verdad, por eso no pueden ser enemigas. También porque a la Iglesia nada de lo humano le es ajeno, está interesada en cada persona y busca su felicidad. A veces con la prensa hay incomprensión pero no creo que pueda haber enemistad. Cuando esa incomprensión mutua se prolonga, entonces hay distanciamiento, pero no una enemistad.
- ¿En qué errores cae la Iglesia en su trato con la prensa?
A veces despreocupación, considerar que el silencio es más eficaz que la palabra, y eso nunca lo es, o sencillamente siente temor a no ser bien entendida. Si hay un buen periodista delante, que quiere conocer la verdad, la mejor opción es hablar, explicarse, dar motivos. La Iglesia tiene una gran experiencia, unas razones sostenidas desde siglos, una reflexión muy madurada sobre el ser humano.
- Pero cuando se trata de temas polémicos o delicados, en muchas ocasiones, la Iglesia opta por guardar silencio...
La Iglesia en la verdad no siempre está cómoda, porque a veces es una verdad difícil, dura, que hace sufrir. Pero en la verdad podemos estar tranquilos. Hay temas que los medios han colocado como un problema exclusivo de la Iglesia. Me refiero a asuntos que son problemas de la sociedad, de las familias, de la educación y parece que solo afectan a la Iglesia. En esos casos los medios traicionan su misión de servir a la verdad y a la sociedad.
- Con su experiencia en medios, ¿cómo comunican en temas que generan varias posturas, como aborto, eutanasia o matrimonios gais?
Estudiando los temas, estudiando las razones de los demás, de la otra parte. Conociendo bien el tema y acudiendo a expertos de esa materia. Solo se puede informar desde la verdad.
Entonces, ¿cómo mantener una mejor relación o comunicación entre prensa-Iglesia?
Crear lugares de encuentro de la prensa con los voceros de la Iglesia, de conversación, de explicación. También lugares de encuentro con la jerarquía de la Iglesia. Por otro lado es muy importante profesionalizar la comunicación.
¿Cómo han contribuido las redes sociales a la hora de comunicar en la Iglesia?
Estamos aprendiendo como todos los demás y a veces con errores. Pero pueden ser un buen medio para la Iglesia porque son oportunidades para la evangelización que debemos utilizar.