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Javier Neira: “Me voy a ganar un Grammy, como sea”
El artista cuencano tiene la actitud tatuada en cuerpo y alma. La dura es su nuevo sencillo.

Era el niño artista de su familia. A los ocho años se enamoró de los escenarios y ahora a sus 24 Javier Neira no puede estar alejado de ellos y del proceso de creación. Hace una semana publicó su primer disco, Actitud, una palabra que marca su filosofía de vida.
Él le aseguró a EXPRESIONES que no “se echa a morir” y que siempre olvida rápido, por eso él es feliz. Desde 2015, cuando lanzó No tengas miedo, su nombre comenzó a sonar en los medios nacionales y desde ahí, a pasos pequeños pero firmes, no ha dejado de perseguir sus metas. Aunque ahora está inmiscuido de lleno en el género urbano, sus primeros pasos estuvieron en el estudio de música clásica, e incluso su primer concurso fue un festival de música mexicana. “Estudié en el conservatorio y he podido cantar música clásica, que considero es uno de los mayores retos que puedes tener como cantante y aprendí mucha técnica. Pero ahora estoy enamorado del reguetón. Esta onda latina la aprendí desde 2014, cuando lancé Contigo”.
Javier admitió también que el público cambia con cada estilo. “Es muy diferente cantarle a un público de baladas o de otro género, que hacerlo para animar la fiesta. Yo me quedo con la energía de un show un mes. Pude grabar con Infinity Music, que es una de las empresas más fuertes del género”.
‘Actitud’ es la palabra que tiene tatuada en el cuello para recordarse cómo avanzar en la música. “Soy el tipo más soñador que te puedas imaginar. Los míos están por las nubes y me quiero comer el mundo entero, pero no desespero, porque a veces empiezas a compararte y solo debes ir dejando que pasen las cosas con actitud”.
Aunque es alguien que no se preocupa mucho, tiene una sola idea en la cabeza: traer un trofeo a casa. “El Grammy es una de mis metas. Yo me lo voy a ganar, como sea. Cuando empecé a cantar también aprendí sobre los premios y desde ahí me siento todos los años a ver la ceremonia”, contó el intérprete, que ahora está de gira de medios por Ecuador para presentar su ópera prima.
“No me gusta ser un hijo de papi”
El disco fue un trabajo de un año entero, en el que pudo colocar 10 temas de su autoría. “Aquí dejo mi forma de ver el género urbano. Es un reguetón con cosas elegantes, tiene más elementos de pop y funk. Me costó lágrimas, lo hice casi solo con mi productor en estudio”, explicó Javier. A sus padres les agradece mucho el apoyo desde que eran sus mánager cuando era parte del grupo Planeta Azul junto a Shellmy, pero a sus 24 años prefiere no pedir tanto su ayuda. “No me gusta ser hijo de papi. Cuando he necesitado ayuda económica, le pido prestado y como sea se lo devuelvo. Con mi papá tengo una deuda enorme, y no de plata. Es del corazón. Todo esto que hice el año pasado grabando aquí en Ecuador es justo lo que quería. Me costó lágrimas”.
El león es su marca
Su logo distintivo y el tatuaje en su brazo izquierdo es un león. Este animal lo marcó desde su niñez cuando vio El Rey León y comenzó a investigar todo sobre su hábitat y costumbres. Este tatuaje se lo hizo a los 19 años y espera llenar su brazo de ellos. Por eso decidió quedarse con él como emblema y es parte de su carrera.
Su visión en la industria
Javier cree que ser positivo, la camaradería y el saludar de manera siempre cortés causan un gran impacto, independientemente del círculo donde nos desenvolvamos. Y cree que es lo que más debería primar en su grupo laboral y entre los artistas locales, por eso considera que ha hecho muy buenos amigos artistas. “Creo que en algunas carreras puede ser complicado hacerte amigo de tus colegas, pero yo lo he hecho. Me llevo muy bien con Rocko y Blasty, Helian Evans, Daniel Páez, Marqués. Y me alegro mucho cuando a ellos les va bien. Y trabajar en equipo también es bueno. En poco tiempo sacaremos un nuevo tema con Tres Dedos, eso genera que se cree una industria. La música no es solo para competir”.