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El informe: contrastado y verificado
de los que oyeron el informe he recibido comentarios de diversa naturaleza. Todos ellos incompletos, presumiblemente porque ninguno de los consultados lo escuchó de principio a fin. Ni siquiera aquellos que son aficionados a leer u oír ese género literario maravilloso y difícil que es el cuento.
En todo caso, como entre mis aficiones no está la crítica literaria, apenas sí me atreveré a contar lo que me contaron. Tal cual me lo contaron, lo cuento.
Por supuesto, como en todo, bien sé que los cuentos también están sometidos a una amplia variedad de manejos, derivada de la preferencia de los asuntos que narran y de quién lo hace. Vale poner esa consideración por delante.
Así, hubo cuentos policíacos en los que se dijo que la seguridad ha mejorado en forma notable y que se puede transitar tranquilamente y por las noches, sin riesgo de naturaleza alguna. Ese tipo de narrativa entró en el aludido mensaje, señalando que han disminuido los asesinatos. Claro, la percepción ciudadana es otra pero, se trata solo de eso: una percepción.
Me dicen que los de ciencia ficción se utilizaron para describir los progresos de la economía. El narrador está convencido de saber de Economía y esa es la raíz del problema. Él no come cuentos, salvo los que son producto de su imaginación y, como esta es exuberante, hasta ha soñado con ser un jaguar americano, comparable con los tigres asiáticos. En las garras el parecido es evidente.
En cuanto a los famosos cuentos de suspenso, la contribución parece haber consistido en la exhibición del fantasma de la ley de patrimonio y el impuesto a la herencia. Se cree que la intención es fomentar la inversión extranjera de los marcianos que están en el manicomio pues, como diría el gran crítico Pepe Mujica, habría que estar locos como una cabra extraterrestre para invertir en el Ecuador, salvo que se vendan las cosas a precio de gallina flaca o garantizando el monopolio.
Por último, los cuentos de hadas: estoy cansado del Ecuador, se dijo. (¿Será por eso que a golpe de su varita mágica lo quiere desaparecer?)
Se prometió que ya no habrá más cuentos.
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