Importa la corrupcion
Era el 30 de septiembre de 2010, el país se encontraba sin control policial por los bochornosos acontecimientos iniciados en Quito y regados por el territorio nacional. En la noche vi reportajes de saqueos a ciertos locales comerciales y me interesó uno en particular: se trataba del de un almacén en la Isla Trinitaria, a un costado de la Vía Perimetral. Me interesó porque observé cómo un hombre sacaba en hombros un televisor de tamaño grande, y a su lado, quien imagino era su hijo, de unos 12 años, hacía lo mismo con otro televisor pequeño. En ambos casos había caras de alegría, como niños que se abalanzan sobre los caramelos regados en el piso luego de romper una piñata. Quizá el evento podría atribuirse al antes nombrado en esta columna Efecto de las ventanas rotas, o quizá a algo más profundo. Hace pocas semanas el diario Clarín de Buenos Aires publicó un estudio que revelaba que poco menos de un tercio de la población consideraba la corrupción como un problema grave, o peor aún, indicaba Durán Barba -el asesor electoral de Macri- que más del 50 % de quienes aseguraron votar por la señora Kirchner “aceptaban que era corrupta y les parecía bien”. Para este escrito no es relevante si los hoteles de El Calafate se hicieron con plata “trucha”, sino lo que piensa la población de los diálogos de un contratista de obra pública con autoridades de control para “cruzar ideas”. La pregunta es si a la gente común, al votante que ve en la cola delante de usted en las votaciones, le importa la corrupción verdaderamente, o solo es una indignación de redes sociales. Transparencia Internacional publicó el Índice de Percepción de la Corrupción 2016, el cual es un bastante bien elaborado instrumento de percepción sobre la corrupción del sector público vista desde núcleos de la Sociedad Civil. Resulta que Ecuador disputa con Malawi el poco privilegiado puesto 120. ¿Será que nos interesa el “show” solamente, o lo de fondo? Es entonces que me vuelve a la memoria ese niño de 12 años con la televisión en su hombro, quien por cierto, debe haber votado en las elecciones pasadas.