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Guillermo es el ebanista

El olor a laca y madera se percibe en un local situado al lado del despacho parroquial de la iglesia Cristo del Consuelo, situada en las calles Lizardo García y la A.
Dentro del establecimiento, el ebanista Guillermo Bajaña Carbo está concentrado en el retoque de una urna de cristal. A menos de un metro del artesano hay una cruz con su base y una escalera, en cuyos artículos prevalece el color café.
Bajaña se encarga del mantenimiento y reparación de los implementos que serán parte de la procesión del Cristo del Consuelo, caminata que el Viernes Santo (25 de marzo) cumplirá 57 años, siendo la más multitudinaria entre los católicos ecuatorianos.
Son más de 12 horas diarias que dedica Bajaña en esta labor, que la alterna con la de preparador físico.
“La parroquia me facilita los materiales, lo demás queda en mis manos”, aclara.
Su jornada laboral, que dura un mes, la realiza sin esperar alguna remuneración económica. Así ha sido durante la última década, pues considera que es una manera de mostrar su fe y amor a Jesucristo.
“El Señor me ha bendecido de miles de maneras. Me dio un hogar, trabajo y salud. ¡Qué mejor pago!”, expresa el creyente, de 66 años, casado y padre de 5 hijos
Él es uno de los últimos sobrevivientes de la agrupación Caballeros del Cristo del Consuelo, hoy denominada Los Misioneros, encargada de custodiar la imagen durante la Semana Santa.
A pesar de residir en las calles Novena y Oriente, a escasas cuadras del santuario, fue a los 26 años de edad que decidió participar en las actividades de la parroquia claretiana, incentivado por amistades.
Sin interrumpir con el retoque de la urna en donde se colocará la imagen del Cristo la noche del Viernes Santo, el feligrés recuerda el carisma de los sacerdotes Gerardo Villegas y Ángel María Canals, gestores de la tradicional procesión.
Guillermo relata que “había ocasiones en que caminábamos en medio de la lluvia y sobre el lodo, pero lo más importante era el amor y la devoción a Jesucristo”, relata.
A su mente llega también la época en que acudían a las casas cercanas para rezar el rosario durante la Semana Santa: “Las familias nos abrían la puerta, compartíamos los momentos de oración y los alimentos”.
Mientras con una franela limpia la cruz en donde se colocará la imagen del Cristo del Consuelo, Bajaña lamenta que la celebración de la Semana Santa haya tomado un giro negativo.
“Hay gente que viene por novelería con respecto a la Iglesia... ahora se siente que falta motivar a la juventud”, opina.
Tras alistar los implementos de la procesión, Guillermo se prepara para la jornada que cumplirá junto a otros feligreses: acompañar al Cristo desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Gloria.
Si bien su trabajo es de un mes, Guillermo también colabora con la parroquia cuando requiere de sus servicios.
El olor a laca y madera se percibe en un local situado al lado del despacho parroquial de la iglesia Cristo del Consuelo, situada en las calles Lizardo García y la A.
Dentro del establecimiento, el ebanista Guillermo Bajaña Carbo está concentrado en el retoque de una urna de cristal.