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Guayaquil de hoy y Ecuador de manana
Terminó el segundo ciclo socioeconómico y político de Guayaquil que se repensó, redefinió y proyectó en el horizonte del presente-futuro. Por eso es preciso saber reconocer cuánto de validez-consistencia necesitó ese modelo y cuánto de firmeza-fuerza política requirió, pues solo así el país nos mira y admira como proyecto-programa geopolítico que se afirma como huella y evidencia de progreso.
Lo hizo en medio de dos décadas de crisis, patología nacionalista y asenso de la corrupción, en las que un líder autoritario quiso tomarse la ciudad, pervertirla; pero el colectivo guayaquileño y el liderazgo de Nebot lo impidieron. Por esto el término del ciclo Nebot en Guayaquil debe ser leído e interpretado adecuadamente. En él se da una simbiosis creativa de un modelo y proceso positivo con un liderazgo fecundo.
Nebot puso su estilo a un proceso-programa de desarrollo socioeconómico, geopolítico urbano que sintetiza lo local-global. Esto hizo que vuelva a tener significado y sentido histórico nacional la consigna de 1820: Guayaquil por la Patria.
En efecto el país puede mirar, admirar y envidiar el Guayaquil de la regeneración que el PhD de la corrupción, prófugo en Bélgica, y los testaferros de Odebrecht jamás entendieron ni descifraron. Por eso hoy la frase de Cynthia “lo que Nebot hizo por Guayaquil lo puede hacer por el país” tiene gran significado y profundo sentido sociopolítico.
Luego de 19 años de trabajo-entrega continuo, el Nebot político se graduó de excelente gobernante-administrador de una ciudad que exhibe cambios y progreso, y le dice al país que ese líder también puede hacerlo con Ecuador. Pero hay tres problemas que le impiden a la nación fusionarse con ese liderazgo y energía de cambio: 1) El entrampamiento del PSC en una ubicación de centroderecha que no busca abrirse hacia los sectores moderados de la izquierda. 2) Los odios regionalistas de una burocracia sectaria, que con su maridaje y coqueteo ideológico con la izquierda vocinglera pueden privar al Ecuador de nuevos tiempos, y 3) Las ambiciones políticas de quien podría ser el chimbador jugando a pseudolíder de la derecha financiera.
El espacio se me acorta y apremia. Pero seguiré repensando al Ecuador de hoy y mañana.