El gran problema de la educacion

Con los recientes resultados electorales, pese al triunfo conseguido por el Gobierno, los que entienden de política no estarán muy satisfechos con los resultados. No nos engañemos, sacar un 35 % por el No es una buena votación que no puede dejar muy contentos a los que piensan en las futuras elecciones. En los escrutinios tuvo mucho que ver el bajo nivel de analfabetismo en el país. Consideramos que un pequeño porcentaje de votantes analizó las preguntas y muchos más votaron presionados por la publicidad.

Debemos olvidarnos de que los gobiernos tienen que usar el cemento y el asfalto para que la gente califique al régimen con un alto grado de aceptación. Insistimos en que este y cualquier gobierno que tenga nuestro país debe darle primacía a la educación. El problema fundamental del Ecuador es el nivel educativo. Este no consiste en acabar con el analfabetismo, sino en preparar a la juventud para que pueda enfrentarse a la vida, debidamente preparada, especialmente ahora que la tecnología y la gran cantidad de inventos que han surgido deben de ser dominados para aplicarlos en un país que se está quedando atrás.

Los ejemplos a seguir. Alguna vez traté el mismo tema, poniendo como ejemplo a Finlandia, que posee el sistema de educación más completo del mundo. Los chicos ingresan a las escuelas y reciben la alimentación más adecuada, pues ha sido planificada por especialistas en nutrición. Entran a clases a las nueve de la mañana (no entiendo por qué en Ecuador los niños deben madrugar para ingresar a las siete), no rinden exámenes, pero a los quince años se someten a pruebas a fin de determinar cuál es su vocación y qué profesión deben seguir. Todo esto es producto de la preparación de los profesores. Resulta que la actividad mejor pagada en Finlandia es la de ser educador y, de hecho, a los mejores alumnos que califican en los exámenes antes descritos se los induce a que sigan Pedagogía. Otro país que le sigue a Finlandia es Singapur, con métodos bastantes similares.

De un artículo del periodista Moisés Naín he obtenido una serie de datos que estremecen. Cada día, 1.500 millones de niños y jóvenes en todo el mundo acuden a edificios que se llaman escuelas o colegios. Y allí pasan largas horas en salones donde algunos adultos tratan de enseñarles a leer, a escribir, Matemáticas, Ciencias y más. Esto cuesta el 5 % de todo lo que produce la economía mundial en un año.

En el Informe sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial, el mensaje central es que escolarización no es lo mismo que aprendizaje. En otras palabras, ir al colegio o a la escuela secundaria, y hasta obtener un diploma, no quiere decir que ese estudiante haya aprendido mucho. El mismo informe indica que, por suerte, ha aumentado el número de niños y adolescentes que asisten a escuelas y colegios. El problema ya no es la falta de escolaridad. Más que una crisis de educación, lo que hay es una crisis de aprendizaje. El Banco Mundial enfatiza que los más pobres son quienes más sufren las consecuencias de la baja eficacia del sistema educativo.

¿Cuál es el problema en Ecuador? Existe una buena cantidad de maestros que no están debidamente preparados y están mal pagados. Además, los niveles de ausentismo laboral son muy altos. Los alumnos sufren de malnutrición o no tienen libros y cuadernos. La corrupción en el sector educativo es alta. Suficiente lo que estamos leyendo sobre la Universidad Yachay, y eso que todavía no se ha hecho una inspección de las escuelas que se construyeron como modelo: las llamadas del Milenio. Montos importantes de los sustanciales presupuestos para la educación no benefician a los estudiantes sino a los burócratas que controlan el sistema. Ni hablar de las escuelas rurales manejadas, todos los grados, por un profesor que asiste cuando puede, por problemas de transporte.

La mejor obra. Nosotros consideramos que la mejor obra que puede hacer el actual gobierno es dedicarse a mejorar el sistema educativo. Aplaudiríamos que el señor presidente se tome la molestia de visitar escuelas de diferentes provincias para darse cuenta: primero de las condiciones de los locales donde estudian los niños, probar el desayuno escolar, mirar los servicios higiénicos, el estado de las bancas y de los sitios de recreo y también conversar con los alumnos para conocer sus peticiones y necesidades.

El problema no es que somos un país pobre. Por esta razón pondré el ejemplo de Vietnam, nación que sufrió un guerra devastadora entre 1955 y 1975. Hoy sus estudiantes tienen el mismo rendimiento académico que los alemanes. ¿Por qué nosotros no podemos mejorar nuestro nivel académico? Tiene la palabra el señor presidente.