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Gira internacional
Recuerdo que Velasco Ibarra cuando fue electo por primera vez, emprendió una gira internacional. Orador de grandes ejecutorias, dejó un sentimiento de admiración en los pueblos cuyas patrias visitó. El actual presidente electo ha decidido hacer también una gira internacional, aunque carece de las cualidades oratorias de Velasco Ibarra. Esa promoción puede resultar un triunfo o un fracaso pues si bien tiene unas cualidades interesantes, no son las de un orador ni de un estadista. Más bien una de sus principales características, la que ha servido para su elección, aparte de los recursos del Estado, es su sencillez y su cariz de niño bueno, que contrasta con el estilo y personalidad del presidente saliente. Moreno deberá enfrentar actos protocolarios y entrevistas con periodistas que no serán muy complacientes y que quizá le plantearán problemas que tal vez el presidente electo desconozca o, al menos, no tenga pensadas las soluciones, sobre todo en lo internacional, como la integración sudamericana, el libre comercio, los valores de la democracia, la presencia del segmento militar, que ha exagerado el valor de la fuerza, como ha ocurrido en Venezuela, país que probablemente visitará, porque es muy clara la vinculación de la revolución ciudadana con la bolivariana de Chávez y Maduro. También es probable que destaque su valor para enfrentar su discapacidad sobreviniente y su actividad frente a esta triste y extendida realidad, tal vez su más importante carta de presentación para su candidatura presidencial, y que le servirá también para despertar simpatías en los países que visite. Posiblemente, en su visita al Perú asegure que los acuerdos de paz que suscribió Mahuad con Fujimori estarán permanentemente vigentes y que deseará que las relaciones entre los dos pueblos se fortalezcan cada vez más. Al respecto, tal vez recuerde que hay asuntos pendientes para fortalecer y engrandecer a los pueblos fronterizos, también derivados de esos acuerdos. Con Colombia las relaciones han sido casi permanentemente muy amistosas y fluidas, excepto por el gravísimo problema de Angostura, superado con buena voluntad de las partes. Subsisten, sin embargo algunos problemas como el narcotráfico y las disidencias armadas de las FARC, que se han convertido en bandas delictivas.