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El fracaso de la cumbre en Hanoi

todavía falta bastante para destronar a Estados Unidos como primera potencia mundial. En el caso de Venezuela, todos esperan la fórmula de Trump para deshacerse de Maduro. Mientras tanto, a los norteamericanos les importa más acabar con el peligro nuclear que representa Corea del Norte, y el presidente Trump prefirió tener una nueva entrevista con Kim Jong-un, el mandatario norcoreano, escogiendo a la ciudad de Hanói, capital de Vietnam.
Algo sobre Vietnam. Recordemos que el gobierno de Hanói tiene un solo partido, no permite la oposición. Desde 1980 Vietnam tiene una de las economías más prósperas de Asia, con una característica: considerándose un país socialista mantiene fuertes lazos con el “imperialismo” de los Estados Unidos. Buen ejemplo que no han seguido Cuba, Venezuela, ni la misma China.
Sus reformas trató de copiarlas Raúl Castro, pero no se atrevió a aplicarlas. Se espera que hoy sea un ejemplo para la economía socialista de Corea del Norte.
Todo comenzó con un proceso de reformas conocido como Do Moi en 1986, en el que Vietnam legalizó y después incentivó la creación de empresas en régimen de libre mercado; normalizó su relación con el resto de los países del mundo, incluido su enemigo EE. UU., y privatizó corporaciones estatales. Los pasos fueron bien vistos por la Casa Blanca, que levantó el embargo comercial en 1994 y, un año después, Vietnam se unió a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean). En 2007 se convirtió en miembro de la OMC.
Apertura limitada. En 1991, cuando la URSS se estaba desmoronando, Vietnam tuvo que adaptarse a una nueva realidad: el “pensamiento de Ho Chi Minh”, que se convirtió entonces en una de las ideologías rectoras del país, junto con el marxismo-leninismo. Pero aquello dio paso también, según los analistas, a una liberalización política limitada y a una visión internacional más incluyente que de la otra “potencia socialista”: China.
Por estas razones se escogió Hanói para la segunda entrevista entre los mandatarios. Trump advirtió que Kim sabe que, “sin armas nucleares”, Corea del Norte podría convertirse rápidamente en “una de las grandes potencias económicas” del mundo.
Y meses antes, el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo llamó a Pionyang a seguir el “ejemplo” de Vietnam.
El largo camino. El mundo esperaba que en esta segunda entrevista Trump y Kim se pusieran de acuerdo en lo que significa desnuclearización por una parte y el levantamiento de las sanciones económicas que pesan sobre Corea del Norte. Además, la suscripción de un acuerdo para declarar el fin formal de la guerra de Corea (1950-1953), debido a que cuando terminó solo se firmó un armisticio que ya dura 70 años.
No se obtuvo ningún resultado. Kim no quiere desmantelar su poder nuclear y Trump no permitirá que se levanten las prohibiciones que tienen bastante ahogada a la economía norcoreana. Existe el temor de que no solo se siga perfeccionando el poder nuclear de Corea del Norte, sino que se convierta en proveedor de estas armas a países amigos. Aparte de que existen posibilidades de accidentes en el manejo del poder nuclear que serían fatales. Y de que se aspira a recuperar los cadáveres de los norteamericanos que fallecieron en dicha guerra.
Trump ha regresado con las manos vacías y no existe posibilidades de una nueva reunión. Para el mandatario la cumbre terminó amigablemente, sin que ninguno de los dos hombres se fuera abruptamente...
Los problemas de Trump. Ahora, frente a su fracaso diplomático, tiene que dedicarse de lleno a enfrentar las graves acusaciones que le hace su exabogado sobre la intervención rusa en la campaña electoral pasada y defenderse. Por otra parte, se viene la preparación de las próximas elecciones, en las que Trump quiere ser reelecto, para lo que tiene que recuperar el fortalecimiento del partido Republicano y lograr, entre muchas cosas, la aceptación de la construcción del muro en la frontera con México. Por último, y es lamentable reconocerlo, a pesar de que Guaidó ha obtenido el respaldo de más de cincuenta países, entre esos Estados Unidos, Maduro sigue en el poder, porque a más de dicho respaldo, ningún país quiere meter la mano hasta el punto que signifique una intervención militar. El apoyo de Rusia y China a Maduro responde a un interés económico, pues la deuda de Venezuela con estos países es muy elevada. La posición de Trump es ahogar económicamente a Maduro pero, solo hasta eso llega.