Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

En La Floresta 2, el futbol se lo practica en medio del lodo

Cada tarde, entre martes y viernes, decenas de niños acuden hasta la cancha ubicada junto al colegio Leonidas Ortega Moreira, en La Floresta 2, con el ferviente anhelo de que lo aprendido allí sirva para forjarse un futuro en el competitivo mundo del fútbol.

Anhelo que resiste el cansancio y el hambre, mas no las falencias del terreno de juego que los expone tanto a lesiones como a enfermedades.

Flavio Solari, morador del sector y entrenador, lleva varios años como profesor de los muchachos. “Yo llegué cuando esto era un botadero de basura. Ya que el terreno estaba abandonado, le solicité permiso a la Alcaldía para poner una escuela de fútbol (que lleva su nombre)”, señala.

Solari agradece las facilidades otorgadas por la Alcaldía de Guayaquil, pero también hace diversas observaciones. “Cuando llueve esto parece piscina, no se puede jugar. Además, a lo que baja el agua, quedan charcos por todo el lugar”, explica, a la vez que señala las pozas recientemente formadas alrededor.

Raúl Vera, padre de Jeremías de 9 años, indica que dio con la escuela por accidente hace dos años y que ahora es el lugar preferido por su hijo.

Por otro lado, Mirna Rosero, madre de Alisson de 11 años, dice que en un principio se sintió temerosa de que su pequeña jugara con varones; sin embargo eso quedó atrás al ver lo mucho que la menor disfruta. Asimismo, expresa su preocupación ante las pozas, ya que son espacios para la proliferación de mosquitos. “Ellos a veces entrenan en la noche y es más peligroso que vuelvan a casa picados”.

Son casi 100 los infantes que emplean la cancha los fines de semana, en un torneo interno de la escuela, que pese a no contar con un terreno apropiado, no merma el entusiasmo de los pequeños jugadores. DEMO