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Emprendimiento humanista
No es lo mismo emprendimiento humano que emprendimiento humanista. Emprender significa acometer una obra, negocio o empeño, especialmente si encierra dificultad o peligro. Emprendimiento es acción y efecto de emprender, por tanto emprendedor es quien emprende con resolución acciones o empresas innovadoras. Las destrezas del intelecto moldeado por el pensamiento crítico y el razonamiento lógico, generan autonomía e independencia de acción visionaria y creativa para el uso de la técnica, tecnología y ciencia. No es el producto del estudio de una asignatura determinada o de una carrera específica; ser emprendedor es mantener una actitud positiva y proactiva ante la vida, con capacidad constructivista de entender la problemática y transformarla en oportunidad, encontrando soluciones diversas, convenientes y productivas a los casos particulares de la cotidianidad. Esto es el emprendimiento humano.
El emprendimiento positivo liga el éxito con el humanismo como actitud vital del ser, bajo una concepción integradora de los valores humanos. Como personas naturales, debemos actuar siempre con principios éticos y morales, buenas costumbres, dentro de una cultura de paz, libertad, democracia y derecho, propiciando un estado de justicia, orden y bienestar común. Se debe pulir la sensibilidad del ser para decodificar la necesidad y la solución conveniente para la satisfacción humana en busca del bien común. Esto es el emprendimiento humanista.
Ni Dios murió con Nietzsche, ni la filosofía ha muerto con Stephen Hawking. Ambos conceptos o esferas del conocimiento, la religión y la filosofía, son esenciales a la naturaleza humana, así como el cuerpo necesita de la sangre para vivir; y tan complementarios a la ciencia, así como que el conocimiento necesita del ser humano para su existencia. No hay ser humano sin sangre, ni conocimiento sin el ser humano. El éxito del emprendimiento sin la razón de ser y del existir que nos da la filosofía, y de cumplir nuestra misión en la vida, que nos da la religión, se convierte en simple materialismo hedonista, frío y vacío, sin Dios ni ley.
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