Economía

El 'azúcar amarga' de los dos ingenios lojanos Iancem y Monterrey

Dicen no aguantar la situación y piden un cambio en la forma en que se fija el precio al productor: que haya uno para la Sierra y otro para la Costa

Producción de caña
Los ingenios de la costa están más tecnificados que los de la SierraGuillermo Lizarzaburo

Los dos ingenios azucareros más pequeños del Ecuador han enviado un mensaje directo al Gobierno y a sus proveedores de caña: sus finanzas solo aguantan hasta este año.

Miguel Hidalgo, gerente de Monterrey Industria Lojana, y Óscar Mosquera Palacios, de Ingenio Azucarero del Norte Compañía de Economía (Iamcen) le han dicho al ministro de Agricultura, Xavier Lazo, que para poder seguir operando debe tomar la decisión de diferenciar el precio de sustentación que reciben los productores de la Sierra y de la Costa. Los primeros tienen mejores rendimientos y por ende costos menores, que los de la Costa.

Hidalgo dijo a Diario EXPRESO que si bien el precio indexado les exige a los ingenios pagar por cada tonelada de caña el equivalente al 75 % de lo que cuesta el saco de azúcar en el mercado, hoy ese precio equivale al 100,6 %, es decir, 31,7 dólares por tonelada de caña.

“Esto fue respetado y todos estábamos contentos en algunas épocas cuando el azúcar subía constantemente y llegaba a sus récords históricos. De unos 5 años para acá, con la caída de las materias primas, el precio internacional comenzó a caer y por ende también el ecuatoriano”, señala.

Galo Sotomayor, vicepresidente de la Asociación de Cañicultores de la provincia de Loja, cree que si es que hay un problema este debe resolverse con los productores y que, de hecho, ellos como gremio tienen propuestas.

Hay dos realidades son en la producción. Los cañicultores de la Sierra tienen una productividad muy superior a los de la Costa por factores climáticos. En la zona de Loja, donde se produce la mayor cantidad de caña para azúcar en la serranía, la productividad es de 120 toneladas por hectárea, mientras en Guayas es de apenas 90 toneladas, incluso menos.

Por lo tanto, en palabras de Hidalgo, no cabe hablar de un precio de sustentación que está calculado para garantizar un mínimo nivel de rentabilidad a pequeños cañicultores con poca productividad, pero que se aplique a todo el mundo.

“La razón del cálculo con los dirigentes de la UNCE (Unión Nacional de Cañicultores) es que en la Costa ellos tienen una caída de la productividad y el promedio que ellos calculan es de 70 toneladas”. La cifra es menor a la que arrojan las estadísticas oficiales.

La producción anual1,1
millones
de sacos de azúcar de 50 kilos producen aproximadamente los ingenios Monterey e Iancem.

Iancem y Monterrey producen el 11,5 % del azúcar ecuatoriana (5 y 6,5 % respectivamente), el resto lo generan los tres ingenios más grandes del país y que están en la Guayas y Cañar: Valdez, San Carlos y Coazúcar (Grupo Gloria de Perú). Pero por sus diversas características en el caso de las industrias de Loja la materia prima y suministros representa el 53 % y el 30 % para las costeñas. Las primeras solo producen azúcar y melaza y son dueñas del 25 % de la caña que procesan, y los del otro grupo, generan electricidad y alcohol, además de azúcar y son propietarios del 70 % de la materia prima.

Galo Sotomayor representa a productores de Catamayo, Malacatos y Amalusa que son valles cálidos con la virtud de producir mucho más que lo que se produce en la Costa. “En esta zona tenemos un rendimiento de 120 a 130 toneladas en una caña de 13 meses de edad”.

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Sus cálculos de costos difieren a las cifras de los ingenios: Los costos de producción están entre 2.200 a 2.500 dólares por hectárea, incluida la siembra que se debe hacer cada ciertos años.

Conocemos la situación de los ingenios. “A Monterrey este precio no les permite funcionar, pero tiene una carga laboral muy alta donde se supone deben jubilar o liquidar pero como no tienen dinero; tienen una planilla de trabajadores muy alta, no tienen flujo de caja; les hace falta dinero para mejorar sistema de producción”, agrega Sotomayor.

Y añade otros factores que efectan, como el contrabando por las fronteras: llega el azúcar y se reenvasa en fundas; el otro problema es dumping que hacen las empresas confiteras que “importan azúcar y, parte de estas usan en sus procesos y otra parte la reenfundan y la sacan al mercado”.

Sotomayor está consciente que los ingenios de la costa pueden enfrentar estas circunstancias, los de Loja no. “Tenemos una base de unas 600 hectáreas de cañicultores y le hemos propuesto a Monterrey la compra de acciones, que ellos nos vayan descontando año a año, hasta en 5 años, para lograr a porcentaje que puede ser del 20 de las acciones. “Entendemos que la desaparición de la empresa sería un tremendo retroceso, y más cuando en Loja solo hay dos ingenios”.

Y en eso insiste Miguel Hidalgo: si quebramos los ingenios los cañicultores no tendrán a quién venderle por los elevados costos del transporte hasta Milagro, San Carlos (Guayas) o la Troncal (Cañar).

Para el productor de la Sierra no es compleja la situación, resalta: “si ese cultivo le cuesta 1.200 o 1.500 la hectárea con 120 toneladas que es el mínimo de nuestros productores, aunque hay de 140 o más, salen bien, con ingresos de 3.800 a 4.000 dólares. Es decir no van a quebrar.