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Dos noveles campeones en la orbita nacional
Participó en anteriores ediciones y jamás pudo sonreír. Nunca desistió y ayer se tomó una revancha personal, con un final de película.

Paúl Buenaño conquistó la gloria con drama y tenacidad
La perseverancia es una virtud que pocos disfrutan. Hay quienes se excusan en las derrotas y otros que encuentran una puerta para tomarse una revancha y sentir el regocijo de la gloria. Paúl Roberto Buenaño Armendáriz no es un desconocido en esta tradicional carrera, pero ayer, al fin, pudo estar en los más alto del podio en la categoría Élite.
Oriundo de la provincia de Tungurahua y con 29 años, Buenaño tuvo un final dramático e histórico en la edición 44 de la Carrera EXPRESO.
En los primeros kilómetros de la carrera no se lo observaba en el pelotón que estaba a la cabeza, pero cuando se empezaron a partir los grupos, Buenaño se unió a los que luego serían sus dos escoltas: Geoffrey Kiptoo y Vicente Loza. Con este último iba a disputar los kilómetros finales con mucha estrategia y agonía.
Se superaban los 4 km de la competencia y Buenaño no se bajaba de la cuadrilla principal, a esa altura integrada por seis corredores. Su rostro no aparecía entre los primeros tres, pero mantenía el ritmo.
Kiptoo, que en gran parte de la carrera estuvo al frente, luego de los 6 km no pudo mantenerse y todo quedó en manos de dos: Buenaño, quien daba una clase magna de resistencia, y Loza, quien demostró mucha personalidad, aunque en el tramo final claudicó.
Era una batalla palmo a palmo, en una final en la que sorteaban a personas y autos que circulaban por la avenida de las Américas. A ratos Loza llevaba la delantera y en otros momentos Buenaño. Se turnaban el primer lugar, hasta que en el último kilómetro una confusión de Paúl, quien se desvió unos 10 metros del camino correcto, lo hizo hipotecar la que sería su corona.
Loza ya tocaba la gloria, pero Buenaño llenó el tanque de combustible con el recuerdo de aquellas carreras EXPRESO que se le habían esfumado y, decidido, no permitió que se repita la historia.
Un esprint de película y el exceso de confianza de Loza confabularon para que Buenaño finalice en primer lugar. Tras varios intentos y a pesar de que la carrera parecía perdida, la constancia del tungurahuense tuvo su fruto. El trofeo de esta competencia, al fin, embellecerá su vitrina.
Silvia Ortiz, la victoria de un ciervo entre las fieras
Ni africanas, ni ecuatorianas con títulos sudamericanos, panamericanos o récords internacionales. Ayer el nombre de Silvia Ortiz, una quiteña de 26 años, irrumpió en la edición 44 de la Carrera EXPRESO para convertirse en la sorpresa y coronarse campeona de la categoría Élite Femenina de la prueba pedestre sobre 10 kilómetros más importante del país.
En los papeles, el nombre de Ortiz no aparecía ni entre las favoritas. Apenas su imagen resaltó cuando se formó en la primera fila junto a verdaderas fieras del asfalto ecuatoriano, como la experimentada fondista clasificada a Juegos Olímpicos Rosalba Chacha, la campeona panamericana Carmen Toquiza y la plusmarquista sudamericana Jéssica Paguay. Y ninguna pudo con ella.
El pelotón de arranque lo conformaron las antes mencionadas hasta transcurrido el kilómetro 2. Ya en el tercero una fondista africana fue la primera gran decepción de la carrera al bajar el ritmo de competencia, tras subir el paso a desnivel ubicado frente al centro comercial Mall del Sol, y quedarse rezagada. Desde ahí la prueba fue enteramente tricolor.
Chacha, Toquiza, Paguay y Ortiz empezaron a batirse en un duelo fratricida muy cerrado. Corrían separadas por centímetros hasta que Ortiz, en el kilómetro 4, decayó haciendo creer lo peor y dejándoles el campo libre a sus compañeras. Pero no fue así.
La capitalina, integrante del Club Quitumbe de atletismo, se mantuvo corriendo a un costado del pelotón principal, muy de cerca, casi de manera imperceptible, hasta que a falta de dos kilómetros para la meta Rosalba Chacha se fue quedando ante el asombro de los propios competidores y de los espectadores que a esa hora ya aplaudían en las veredas el paso de la carrera.
Al entrar a las inmediaciones del estadio Modelo, cuando parecía que Toaquiza y Paguay iban a romper el listón como líderes, Ortiz apareció con el esprint rebasando a todas y recorriendo la pista en primera. Ya era imposible detenerla. Había inscrito por primera vez su nombre entre las ganadoras de la categoría Élite Femenina.