Lugar. El cuerpo de Chicaiza permaneció en la calle hasta cerda de las 17:00. El velatorio siguió unos metros más adelante, en el taller donde laboró.

Dos dias despues, volvio al sitio donde murio arrollado

El dolor, las súplicas y los rezos se trasladaron a la calle. Ayer, bajo una carpa, en pleno sol y a la altura de la cooperativa Justicia y Libertad, los restos de Javier Chicaiza, el hombre de 52 años que falleció el domingo tras ser atropellado por u

El dolor, las súplicas y los rezos se trasladaron a la calle. Ayer, bajo una carpa, en pleno sol y a la altura de la cooperativa Justicia y Libertad, los restos de Javier Chicaiza, el hombre de 52 años que falleció el domingo tras ser atropellado por una Metrovía, fueron velados en la avenida Domingo Comín, cerca de donde ocurrió el accidente, hasta pasadas las 16:00.

A decir de su hermana, Betty Villamar, fue en señal de protesta. “No tenemos dinero para pagar la caja, tampoco un lugar para enterrarlo. No tenemos nada, solo la necesidad de que los directivos del consorcio Metroexpress o la fundación Metrovía se hagan presentes para llegar, de la forma más pacífica, a un acuerdo”.

Y lo lograron, pues al cierre de esta edición (17:00) y luego de velar el cuerpo del occiso en media vía y por casi 16 horas, según un comunicado emitido por Leopoldo Falquez, gerente de la fundación Metrovía, se informó que los familiares de Chicaiza mantuvieron una reunión con los representantes del Consorcio, en sus oficinas de la Terminal Río Daule, con el fin de llegar a un acuerdo y ultimar detalles de la ayuda que para gastos mortuorios recibirán del operador del sistema.

Villamar, quien en horas de la mañana desmintió que su familiar hubiera estado ebrio el día del accidente, tal como lo señaló el parte policial, no pedía una indemnización. “Tan solo un poco de ayuda para sepultarlo como se debe, como cualquier ser humano merece”, agregó.

El cuerpo de Chicaiza, mecánico soldador por más de dos décadas y padre de una joven de 23 años, permaneció en media vía a la vista de todos hasta cerca de las 17:00. Hasta esa hora, a él lo habían velado en la intersección de la Domingo Comín y la calle 50. Ellos iniciaron el velorio, según lo reflejan las cámaras de la Corporación de Seguridad Ciudadana, la madrugada del martes, en torno a la 01:00.

A consecuencia de ello, la Domingo Comín estuvo cerrada dos cuadras y hubo custodia de dos miembros de la Agencia de Tránsito Municipal. Asimismo la circulación de la Metrovía tuvo que ser desviada, pues el cortejo fúnebre interrumpió los carriles del transporte. Los usuarios, sin embargo, no se quejaron.

“Mis hijos tuvieron que caminar un poco más y yo he tenido que parquear mi carro lejos de casa, pero sinceramente no me importa”, dijo el morador Javier González, “pues si esta es la única forma de llamar la atención de las autoridades, bienvenido sea. Nosotros lo que no queremos es una muerte más”.

Ante el hecho, ayer el alcalde Jaime Nebot también se pronunció. Afirmó haber pedido el informe de los pormenores del accidente para conocer a profundidad el caso. No obstante, aclaró, que sea cual fuere la respuesta que arroje la investigación en torno a la tragedia, se harían cargo de los gastos, no por obligación legal, sino por solidaridad.

Y es que más allá de que la Metrovía como Fundación no sea la propietaria de los buses no tenga responsabilidad en lo ocurrido, añadió, sí tiene un compromiso humano.

“Cuando el tema es legal y hay responsabilidad por parte del consorcio, uno tiene que hacer que se lo sancione. Este no es el caso, pero aquí también hay una responsabilidad y por solidaridad se han dado las instrucciones para que, desde el punto de vista humanitario, se hagan cargo del tema”, agregó.

La muerte de Chicaiza es la tercera que se suma a las estadísticas de la Metrovía en lo que va de este año. Según testigos, el hombre pretendía cruzar la calle y tomar a su perro cuando el alimentador lo arrolló.